martes, 14 de marzo de 2017

AL ESTADO LO QUE ES DEL ESTADO Y AL CIUDADANO LO QUE ES DE ÉL



Ha sido casualidad pero estos días mi memoria ha recordado la conversación que tuve con el marido de una paciente con Alzheimer hará ya tres meses. Se liberó conmigo del terror que tenía a morir antes que ella (y puede ser muy ciertamente porque ella está bastante mejor orgánicamente que él...) por la que se le vendría encima a la pobrecita por tener que hacerse heredera de sus ya muy mermados bienes, su casa y sus ahorros casi inexistentes... Yo, me decía, podría vivir en una tienda de campaña en el camping con mi escaso retiro cuando me quitaran la casa por no poder pagar lo que debiera pagar para hacerme heredero de su otra parte, pero ¿qué pasará con ella, que no tenemos a nadie, que con los malditos recortes no podrá ir a una residencia...?. 

Lo revivo en estos días en que parece que nos despertamos de una pesadilla sin solución. Ayuntamientos y Comunidades autónomas en un país en el que todos somos iguales ante leyes injustas están deseando (cualesquiera partido que los gobierne...)  que no se hable de esto, que se pase pronto la noticia que comenzó con una señora mayor recogiendo firmas para que no les hagan pagar a sus herederos el dinero que no tienen cuando ella muera. ¡Y NO!. Hay que conseguir que las contribuciones por tales aspectos  sean en todos los lugares iguales. ¿Por qué en Madrid o en Navarra pagan menos que en Aragón, por ejemplo?.  ¿Es eso justo...?, ¿o es que ya nos hemos instalado en el terreno de la injusticia total?