martes, 26 de julio de 2016

OTRA VEZ CON LA MEMORIA...

 
 


Cada vez me preguntan con mayor frecuencia qué es normal y qué no lo es en torno a la memoria. Interesa apartar las dudas que acerca de esta capacidad que tenemos los humanos y que nos facilita llevar una vida estable, usando los recuerdos de una manera muy productiva para el futuro que se presenta.
Según las estadísticas, España es el tercer país con más alta prevalencia de demencia, aspecto éste que el ciudadano asocia con problemas de memoria. Y preocupa, sí. Preocupa que los olvidos se presenten más pronto que tarde en un ciudadano joven que hasta entonces no había tenido problemas. Por ello creo oportuno puntualizar:
 
- Los problemas de memoria tiene mucho que ver con el estilo de vida que se lleva. No es lo mismo pensar en una persona que acarrea una vida tranquila y sosegada, que otra con estrés laboral, familiar, etc.
- Influye mucho el ambiente: No es lo mismo que una persona fume, beba y no lleve ningún control dietético  sobre su existencia, que otra que controle sus hábitos y elimine  aquellos que pueden ser nocivos para su salud.
- También hay que hablar de la importancia que tiene hacer algún tipo de ejercicio físico, aunque solo sea caminar.
- Ser social, mantener amistades o hacer otras nuevas, implicarse en movimientos asociativos, de ámbito cultural o de cualquier otro tipo es muy positivo. Saber dialogar es importante y nunca es tarde para aprender a dar tu opinión y escuchar la contraria.
- Escribir. Está demostrado que ayuda mucho a recordar lo que se ha hecho y en planificar lo que se hará, de una forma abstracta y plástica.
- Leer y hacer ejercicios de concentración ayudan a mantener las neuronas activas y estimular la memoria.
- Recordar el día pasado. Es muy útil que los últimos minutos del día, ya en la cama, se usen para hacer un balance del día, recordar las cosas que se han hecho y las que no se han hecho.
- Y por último, un problema de memoria es olvidar en donde se vive, no recordar el nombre de la persona que habita a nuestro lado, olvidar que el día festivo no tenemos que ir a trabajar, etc... Y olvidar donde dejamos las llaves, o que mañana es el cumpleaños de un hijo, puede ser debido a que algo nos preocupa para bien o para mal, y que la intensidad del recuerdo se ve mermada por dicho suceso. La solución: poner más interés en aquellos olvidos benignos que sufrimos y darse un tiempo en solucionarlos.
 
Y si aún así está preocupado/a, ya sabe: Más vale "molestar" al médico por nada que no hacerlo por mucho.
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