jueves, 7 de julio de 2016

EVALUAR TRATAMIENTOS



Nos referíamos hace unos días con unos compañeros de profesión la necesidad de repensar, revalorar, repasar, re----- los tratamientos que en nuestros pacientes con diagnósticos neurodegenerativos tenemos. Sabemos que nuestro tiempo es cada vez más escaso y la presión asistencial mayor. No obstante,  todos somos conscientes que no siempre el paciente es el mismo, nunca es igual, que desgraciadamente las terapias que con ellos usamos dejan de contar con la positividad que tuvo en su día. Son pacientes en su mayoría crónicos, sí, pero no por ello el resultado de los tratamientos, cualquiera de ellos, será siempre igual. Recomiendan las guías que cada dos meses se evalúen las terapias. Entre dos y cuatro sería óptimo.  Y si se objetiviza que un tratamiento no es útil, no es válido, debe suprimirse. No pasa nada, no se debe sentir que hemos fracasado, sea el fármaco que sea o la terapia no farmacológica utlizada. También puede ser que se haya mejorado, o que se haya pasado a otro nivel en el que dicho tratamiento ya no es operativo. Hay fármacos que con el tiempo dejan de ser activos porque el organismo ha cambiado. Además, existe cierto efecto placebo, ampliamente estudiado en la bibliografía científica, que no es estéril en nuestros pacientes, a parte de un porcentaje de patologías en las que la interacción de fármacos o terapias de otro corte han intervenido también.
Y existe otra causa también a tener en cuenta, y es el valor económico que los fármacos tienen y que los pagamos todos en la sanidad pública, y que si no se evalúan los tratamientos no se conocerá si han dejado de ser precisos. El ahorro, el buen uso del fármaco, también es algo a tener en cuenta. 

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