miércoles, 20 de abril de 2016

SINTOMATOLOGÍA TEMPRANA


Aunque la sintomatología siempre es muy variada y cada enfermo es diferente, los cambios de carácter son una tónica bastante frecuente en la demencia tipo Alzheimer. Pero, ¿qué interpretamos cómo un "cambio de carácter"?. Pues lo más usual es lo que se comprende como dejar de ser como se era de forma usual. Todos tenemos una personalidad muy propia, damos importancia a una cosa u otra, (aunque cuando envejecemos variamos en la importancia que le demos a las cosas, las relativizamos o cambiamos el valor que en el pasado le dábamos a otras), respondemos a problemas de manera distinta, nuestros gustos los mantenemos usualmente, etc. Cambiar drásticamente o poseer comportamientos no influenciados por algo externo que los motive crucialmente hace sospechar que nuestra mente (nuestro cerebro que genera los pensamientos) no es la que era.
Sin embargo, hay que reconocer que es más usual, más fácil, darse cuenta de ello cuando ya ha pasado un tiempo, cuando la enfermedad ha dado otros "avisos" más intensos.
Y aún así, no obstante, estos cambios de personalidad son más acuciados y deberían extrañar ( y extrañan) en los casos de pacientes en los que aparece la enfermedad a edades más jóvenes: sobre los 50 años o antes incluso. Me comentan familiares que fue cuando su familiar les miró fijamente a los ojos y les comentó: ¿Qué me pasa...?, o cuando sin causa aparente faltan del domicilio a la hora de la cena o de la comida y no entienden la necesidad de disculparse por ello salvo decir que se les pasó...
Repetimos todos los que nos dedicamos a tratar demencias que es más importante ser avisados ante una falsa alarma, que encontrarnos ante una situación demasiado adelantada. ¿Habríamos podido hacer algo más?. Sí. Se habría podido estimular cognitivamente más precisamente al paciente, tratado sus síntomas, valorar tratamientos futuros, ordenar los pasos sociosanitarios con el propio enfermo y, sobre todo, apoyar al cuidador.

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