domingo, 20 de diciembre de 2015

LO COGNITIVO EN EL ANCIANO QUE LLEGA A UN SERVICIO DE URGENCIAS HOSPITALARIO.

Obra del artista Alberto Carrera Blecua expuesta en el Museo Goya de Zaragoza (Diciembre 2015-Enero 2016)


Sigue siendo una duda constante si es adecuada la evaluación cognitiva de los pacientes que acuden a un servicio de urgencias de un hospital general. En el año 2010 se publicó un estudio que aludía a este problema en la Revista española de Geriatría y Gerontología firmada por Rodríguez-Molinero y otros. En concreto se referían al defecto cognitivo leve y a la concepción subjetiva de los médicos que los recepcionaban en en la sala de urgencias. Les pasaban el S-IQCODE, un test de cribado de deterioro cognitivo, comparando sus informaciones con los datos de la historia clínica.
En aquel instante, la opinión fue que se tendía a creer que la función cognitiva del paciente mayor estaba ligada al estado funcional del paciente.

Comentándolo hace unos días con uno de nuestros mejores geriatras existentes en Aragón, que los hay excelentes, me dudaba que la cosa hubiera cambiado en exceso. Sí en los hospitales en donde existe un geriatra recibiendo al mayor con una crisis orgánica, pero como no hay en todos y que exista solamente uno es complicado para que llegue a todo... 
Un diagnóstico correcto cognitivo del mayor que llega a un servicio de Urgencias lleva tiempo y gran práctica en este tipo de pacientes, que no son adultos mayores, sino organismos diferentes ya al que han sido, no se olvide, y consignar un delirio, un envejecimiento patológico o una demencia cuesta bastante en la mayoría de los casos para alguien no experto. Y recordemos que el trtaamiento es bastante distinto...

miércoles, 16 de diciembre de 2015

PLACAS AMILOIDES-DIAGNÓSTICOS-AUTOPSIAS

 
Nature, la prestigiosa publicación científica, comunica que investigadores de Corea del Sur (KIST: Ittº de Ciencia y Tecnología) han logrado romper depósitos de proteína beta-amiloides alojados en las neuronas de cerebros de ratones que presentaban sintomatología compatible con Alzheimer, mediante una molécula bautizada con el nombre de EPPS. El único y más significativo problema es que desconocen el por qué.
 
La molécula de este producto ya había sido estudiada con anterioridad pero no se había logrado conseguir ningún avance significativo con dolencias investigadas anteriormente. Este descubrimiento abre la ventana a nuevas terapias que sistematicen el comienzo a tratar esta enfermedad que, según nuevas informaciones (Centro Nacional de Estadísticas de Salud de USA) ha aumentado significativamente en más de 10.000 personas en dicho país en un año (un 8,1% más que otras principales muertes en USA).
Obviamente, los resultados provienen de los certificados de defunción. Mi impresión (y como tal subjetiva) es que posiblemente no somos muy exigentes (al menos en lo que yo conozco) en etiquetar la causa de una muerte de una persona diagnosticada de Alzheimer pero con también, por ejemplo, insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal, neoplasia de colon, etc.... y que, aunque no estén activas, o estén controladas relativa o absolutamente, se reflejan en el historial del paciente Alzheimer. Estoy a favor de hacer autopsias cuando una persona fallece para agudizar más el diagnóstico y , en definitiva, aprender más. Y vuelvo a repetir: es una impresión, y como tal, subjetiva.

viernes, 4 de diciembre de 2015

INVESTIGAR PORQUE ... ¿SOBRA TIEMPO?


Acabo de leer en la revista Neurology un estudio que  me resisto a no compartir con Uds. y que ha sido efectuado en un hospital de Toulouse. Viene a decir lo siguiente: En los ancianos, caminar de forma lenta puede estar relacionado con la cantidad de amiloides que se han acumulado en el cerebro, incluso si aún no tienen síntomas de Alzheimer.
 
Bien está que se investigue sobre cualquier causa (esta enfermedad, no se olvide, es multicausal...) que pueda provocar la enfermedad. No digo que el estudio poseyera una metodología de análisis obtusa: Se efectuó en 128 personas de más de 76 años sin demencia, Se efectuó PET. Se hicieron tests específicos. Se midió la velocidad de caminar mediante una prueba específica, etc. De todo ello concluyen que el 9% podían ser receptivos de ser Alzheimer.
 
 
La autora del estudio añadió que el estudio se centró solamente en un período de tiempo y que ningún ensayo prueba que las placas de amiloides causen la ralentización de la velocidad al andar; solo una asociación. Además, matizó, que hay otras muchas causas por las que los ancianos andan con lentitud.
 
 
Y yo añado: menos mal... porque de lo contrario, 9 millones de personas en España serían Alzheimers...
Como podrán haber colegido, recibo bastante mal este tipo de estudios que, o justifican un tiempo que les sobra a esos "investigadores", o quieren darse a conocer en el espectro investigador sociosanitario, farmacológico, universitario, o desconocen la anatomía de una persona de más de 65 años y el deterioro que sufre por, solo, haber vivido.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

NO QUEDA OTRA FORMA

Existe un término denominado Rumiación que es una estrategia de afrontamiento desadaptativa asociada con malestar emocional. Ya desde hace un tiempo se viene comentando desde la vertiente terapéutica  de la Aceptación y Compromiso, la importancia del papel perjudicial de la fusión cognitiva en la explicación del malestar.
Se admite que el cuidador principal sufre un estrés crónico debido al cuidado constante del paciente Alzheimer. La conducta y el optimismo son variables muy distintas pero modulables en algunos casos para que este estrés sea menor o incluso, para algunos, nulo.
La rumiación se entiende como la tendencia a responder a los síntomas depresivos focalizando la atención en los propios síntomas, en uno mismo y en las consecuencias del estado de ánimo deprimido. Es decir, las consecuencias que rodean a discrepancia entre metas deseadas y conseguidas, interferencias negativas asociadas a situaciones estresantes, etc. Similar a ello aparece la Fusión cognitiva, descrita como las tendencia a creer literalmente el contenido de los pensamientos y sentimientos sin ser consciente del proceso de pensamiento en sí mismo. Se considera un nivel psicopatológico al no valorar sus propias creencias o designios en el proceso vital propio.
Estudios acerca de estas situaciones los hay cada vez más, y los seguirá habiendo porque el cuidador de Alzheimer interesa progresivamente más al disminuir alarmantemente el nivel de protección pública a la fragilidad y dejando sobre las cada vez más escuálidas espaldas del cuidador familiar la esencia del cuidado del enfermo. Por ello, debiera ser cada vez más esencial la creación de talleres para fortalecer el pensamiento, la mente del cuidador. Concluyendo: si la mente es fuerte, el cuerpo lo es también. No queda otra...