sábado, 31 de octubre de 2015

NANOTECNOLOGÍA y ALZHEIMER


Definitivamente, la nanotecnología, cuando sea que se descubra una molécula para tratar el alzheimer, tendrá una valía tan importante como el fármaco en sí. Llegar a donde se desea sin que se pierda por el "camino" un porcentaje de materia sensiblemente importante es algo que posee su importancia. 
En Zaragoza contamos, extrañamente por lo reducidos en número que somos en Aragón (1.200.00 habitantes aproximadamente)  y lo poco que "pesamos" en el mapa político español (dicho tan solo en esta ocasión por lo que cada gobierno de un país organiza en cualquier zona geográfica del mismo  para que la gestión sea productiva o al menos no dilapidados sus recursos, progresivamente más escasos...), un extraordinario y reconocido a nivel internacional Instituto de Nanotecnología dirigido por el Dr. Ricardo Ibarra. Me contó ya hace tiempo cómo trabajaban en cáncer, cómo iban a poder obviar los tan temidos efectos secundarios de la quimioterapia. Y es posible que también ahora lo estén haciendo en alzheimer, aunque no sea con nombre propio pero sí en proceso. Lo desconozco todavía. La barrera hematoencefálica (BHE) protege al cerebro de sustancias que circulan por la sangre y dificulta la entrada de tratamientos para su uso como agentes de diagnóstico y sistemas de liberación controlada de fármacos. Ése es o ha sido el gran problema.
Leo que el CIPF (Centro de Investigación Príncipe Felipe) también está estudiando el acceso con nanotecnología. Por ahora, los estudios efectuados en ratas viene siendo efectivo. Ellos piensan que una vía muy positiva por la escasa cantidad de efectos secundarios sería la vía intranasal, vía que también se está trabajando para tratamiento de otras patologías neurodegenerativas. Usan nanosistemas poliméricos que posibilitan traspasar esa BHE