lunes, 31 de agosto de 2015

ÉTICA DE MÍNIMOS




Resulta evidente para cualquier ciudadano cómo ha disminuido aquel llamado estado del bienestar que se había medio implantado en nuestro país. Aparece en los medios de comunicación en estos días informaciones que abundan en lo anterior, el gasto público de protección social por habitante en España se aleja de la media europea y baja cinco puntos en tres años.  Sobre datos de Eurostat, la diferencia del PIB per cápita entre España y la media europea es de 13 puntos, mientras que en el caso del gasto social sube a 36 puntos.

El mapa de Eurostat que muestra los datos de 18 de los 19 países de la eurozona (todos, menos Lituania) con el gasto social (excepto educación) realizado en términos de PIB y en valor absoluto por habitante coloca a España en el puesto 11 y cuatro puntos bajo la media. En cuanto al gasto total por habitante, nuestro país se sitúa en el décimo lugar. En 2009 el gasto por habitante suponía el 69% de la media, mientras que en 2012 se situaba en el 64%, cinco puntos menos. Aún sin conocer los datos de bienestar de 2013 y 2014, la tendencia de España es a alejarse de Europa.

Fijándose en la estructura de los gastos sociales,  en pensiones, España está aproximadamente en la media,  en Sanidad sigue algo por debajo, aunque las mayores diferencias se encuentran en las ayudas a la familia. Por otra parte, y como es lógico dado la alta tasa de paro que soporta el país, España dedica a prestaciones y subsidios al desempleo entre el 14 y el 15% del total de su gasto, un porcentaje que supera en más de dos veces la media del 6% que hay en la eurozona.

Tras leer estos datos y contemplando la situación a pie de obra, en la calle,  cabe concluir que durante la crisis la lucha contra el déficit se ha centrado en la reducción del gasto, al tiempo que la presión fiscal sobre el asalariado español ha aumentado considerablemente, tendencias divergentes de las existentes en el resto de la Europa más avanzada.
Evidentemente, cuando se leen estas noticias se piensa en las expectativas, en el futuro de unas vidas que se hacen mayores y cuyo deterioro será progresivo con el paso de los años, situación que siempre va unida una a la otra. ¡Es pura biología!. Y cuando se piensa en reducir, siempre igual, es en aquellos espacios que más pueden dañar al humano: educación y sanidad, que siempre deberían mimarse, Y sale a colación el pensamiento de que antes hay muchas otras estructuras de dudosa valía dentro del mismo Estado que solamente sirven para ser un baúl de vanidades de seres que vinieron a mandar en política sin ser obligados a ello (nadie les obligó a ejercer sus minusvalías) y que cuando debieron abandonarla por completo les genera una adicción tal que supera a cualquier poción química de las que tanto, desgraciadamente, abundan en nuestra sociedad. Sí, un grano no hace granero pero ayuda al compañero, se oye decir cuando se solicita la reducción de estructuras sin una función productivamente para la sociedad y solamente onerosa para la misma.... Y esa sabiduría popular siempre ha dado resultado.
Debemos recapacitar en redescubrir una ética de mínimos, una forma de entender la vida que sirva para ayudar al más débil: siempre, y enseñar a los más pequeños, los que tomarán decisiones en el mañana,  cuánto se puede hacer si se distribuye adecuadamente el dinero de nuestros impuestos. Sigue habiendo excesiva cantidad de sillones desde donde no se hace país, nación o como cada uno quiera llamarlo.




(Datos tomados de: eleconomista.es)

2 comentarios:

  1. Cuánta razón, Guillermo. No creo que en ningún otro país los políticos se lleven el dinero a su casa como lo hacen aquí. De repente, personas millonarias sin mayor mérito que el de tener un piquito de oro, nunca mejor dicho, deben administrar el dinero para los demás. Como ellos no necesitan servicios sociales porque tienen pasta, pues no lo ven tan necesario. Qué lástima.

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  2. Que podamos estar de acuerdo, mi querida Princesa del guisante, lo provoca la sensación frustativa de haber creído en el mejor de los modelos políticos, aquel al que se le deja participar al ciudadano.
    Lamentablemente, el infanticidio de nuestras mentes nos ha situado en una creencia límite por una serie de sujetos que plenos de vanidad y creyéndose que eran dioses no se miraron al barro que conformaba sus pies, y se dedicaron a no hacer lo que debían, a instalarse en su espacio de confort, en el que podían ser igualmente demagogos que lo son otros que intentan colonizarnos (¡cuidado con la ley del péndulo!). Yo, como muchos de los que me rodean, solo quiero, por ejemplo, poder votar a la persona que yo quiera luego preguntarle por qué no ha hecho lo prometido o felicitarle por haberlo conseguido. No quiero listas cerradas en donde todos sabemos van incluidos individuos a los que hay que devolver favores (a costa nuestra) o han sido obedientes con el líder. O no permitir espacios en los que solamente hay desechos de tienta. O que no nos esquilmen más (lo harán todos) con más impuestos (electricidad en casi el 30%, cultura el 21%, permisividad ante actitudes financieras de dudosa ética, etc, etc, etc. ).
    Aún así, hay que resistir (¿me estaré dejando seducir por la canción del Dúo Dinámico...?

    “Cuando pierda todas las partidas
    Cuando duerma con la soledad
    Cuando se me cierren las salidas
    Y la noche no me deje en paz

    Cuando sienta miedo del silencio
    Cuando cueste mantenerse en pie
    Cuando se rebelen los recuerdos
    Y me pongan contra la pared

    Resistiré, erguido frente a todo
    Me volveré de hierro para endurecer la piel
    Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte
    Soy como el junco que se dobla,
    Pero siempre sigue en pie

    Resistiré, para seguir viviendo
    Soportaré los golpes y jamás me rendiré
    Y aunque los sueños se me rompan en pedazos
    Resistiré, resistiré.

    Cuando el mundo pierda toda magia
    Cuando mi enemigo sea yo
    Cuando me apuñale la nostalgia
    Y no reconozca ni mi voz

    Cuando me amenace la locura
    Cuando en mi moneda salga cruz
    Cuando el diablo pase la factura
    O si alguna vez me faltas tú.

    Resistiré, erguido frente a todo
    Me volveré de hierro para endurecer la piel
    Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte
    Soy como el junco que se dobla,
    Pero siempre sigue en pie

    Resistiré, para seguir viviendo
    Soportaré los golpes y jamás me rendiré
    Y aunque los sueños se me rompan en pedazos
    Resistiré, resistiré.”.


    -----------

    Lo de la nota pseudohumorística es un brindis a la lluvia ácida que aquéllos intentan sembrar en nuestras conciencias, silenciándolas. Disculpad por la brusca fractura del diálogo.

    Un hasta siempre.

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