domingo, 16 de agosto de 2015

CULPABILIDAD


Hace unas semanas recibí la llamada telefónica de una mujer para que pudiera visitar a su madre. La ví en cuanto pude. Sufre de un Alzheimer de varios años de evolución y tiene un grado 6 de Reisberg (para los que no  conozcan esta escala, su nivel de deterioro máximo está en 7). Diagnosticada y vista en otras ocasiones por otros excelentes compañeros míos, la señora vive con su marido octagenario (ella aún no lo es) y con la ayuda domiciliar de una señora en horario de mañanas. La hija, quien me llamó, (que nominaremos María) pasa con ellos tras llegar del trabajo, toda la semana hasta el sábado que va a convivir con su pareja en su piso común en donde también él, tiene a su padre con Alzheimer, y también lo cuida de forma similar hasta el sábado en que una persona se queda con él el fin de semana para que el hijo pueda descansar algo... 
Me contaba María que su relación en pareja se está resintiendo, que son frecuentes los sábados o domingos que le llama su padre  a altas horas de la madrugada porque no se hace con su madre enferma, que se levanta y abre el frigorífico, saca congelados, los mete en una cómoda, intenta salir de su domicilio... Y lo peor, siente que no lo está haciendo bien, se siente culpable de no atenderles más... 


¿Qué más puedo contarles...?

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