sábado, 11 de abril de 2015

VIII JORNADAS ALZHEIMER ARAGÓN

Dentro de unos días participo en las VIII Jornadas Alzheimer Aragón, de la Federación de asociaciones que en esta comunidad existen dedicadas a esta enfermedad y a otras demencias. Es para mí, siempre, un honor tener un espacio en jornadas de asociaciones de familiares de enfermos de Alzheimer, sea en el lugar que sea, porque nadie mejor que ellos conocen cómo es esta enfermedad a la que hay que atender las veinticuatro horas del día. Muchos de ellos precisan un apoyo especial, fundamentalmente mental, mientras les cuidan, y tras dejar de hacerlo, porque esta enfermedad daña a quien a su lado está. Convivir con el extraño en que se convierte quien antes fue tan distinto es complicado. No estamos preparados, ninguno (no nos han enseñado de pequeñitos) a superar la vida en toda su extensión. Y solo cuando ya estamos inmersos en ella nos apercibimos de que hemos de aprender... ¿Habrá algún día en que esta asignatura esté incluida en el curricular del aprendizaje del humano...?.
Leía hace unos días un librito que una jueza retirada escribió como balance vital de su profesión ejercida durante varias decenas de años. Se culpaba lo poco que tanto ella como otros colegas han aprendido y enseñado de la experiencia con su trabajo pasado. En concreto se refería a las causas manifiestamente demostradas de la causa, del por qué, de los homicidios sucedidos en la capital en donde ella había trabajado. El estudio lo hizo junto a otra compañera y luego fue publicado en una revista profesional. Llegaba a la consecuencia de que lo que generaba el homicidio era la ira. Sin embargo, nadie se había parado a pensar fehacientemente qué generaba el impulso condenatorio. No importaba. Solo interesaba ir al librito o a la ley que traducía la cantidad de años que le iba a costar aquel acto contra natura. Y condenable, por supuesto. Matar a alguien es la mayor injusticia que existe.
Pero volviendo a nuestro tema, el analfabetismo emocional que existe en nuestra sociedad ante la mayoría de situaciones que nos van a acompañar a lo largo de nuestra existencia es tan elevado que asusta nada más pensarlo. Actuamos por intuición en la mayoría de los casos. No nos paramos a reflexionar, a comparar otros casos, otras situaciones similares y sus consecuencias... 
En estas Jornadas, lo importante, es que nos oímos todos, los que quieren aprender, lo cuidadores, los que están investigando para mejorar de cualquier forma el futuro de la enfermedad y los que estamos en las trincheras. Bienvenidas siempre este tipo de Jornadas y enhorabuena a quienes las organizan porque el sobresfuerzo para conformarlas es enorme.

jueves, 9 de abril de 2015

SO WHAT...!

Cada cierto tiempo es frecuente que salga en los medios de comunicación el gasto que genera un enfermo de Alzheimer para las arcas del Estado. La última noticia que leo al respecto es de hace dos días en una revista de comunicación sanitaria (de nuestro Estado). Habla de que son 30.000 euros al año. Ya de por sí me parece absurdo que en un país tan devaluado y frito a impuestos  como el nuestro, persista la misma cifra que vengo leyendo desde hace varios años, por lo que me sugiere ya de comienzo, que los orígenes de la noticia provienen de sucesivos refritos de la primitiva noticia. Sin embargo, lo que más me hiere es que parece que con ese gasto, que "amenaza al sistema sociosanitario", sin añadir el coste que la familia efectúa de motu propio, como la noticia añade, algo habrá que hacer... Y yo me hago bastantes preguntas:

- Si el sistema de atención a la dependencia ha caído en picado durante los años que venimos sufriendo esta crisis y que el estado del bienestar es ya historia aunque no se hayan enterado aún nuestras autoridades políticas al parecer, y que es casi una utopía conseguir plaza residencial de un paciente Alzheimer en un centro sociosanitario público por los recortes presupuestarios efectuados, ¿cómo es que el gasto para ese "tipo" de paciente persiste...?, ¿será que reside en aeropuertos inutilizados y que seguimos manteniendo todos...?.
- En el caso de que generara ese gasto... ¿y qué?. ¿No se lo ha merecido por la cantidad de impuestos que ha estado pagando toda su vida al erario público...?
-Si se reafirman en que el gasto es tal... ¿podríamos hablar de maleficiencia presupuestaria...?.
- Si se aprecia el fracaso de un tipo de atención al paciente Alzheimer, ¿por qué no se sustituye por otro?
-¿Por qué quienes efectúan esos pre-supuestos no han visto en su vida a un enfermo demente...?.


Sí. Sabemos que en unos años habrá un cada vez mayor número de Alzheimers en España, pero también habrá que apreciar el lado positivo de la noticia: es que vivimos más años y mejor. El riesgo existe, evidentemente, como el cáncer o la isquemia aguda de miocardio. Pero es que la vida es lo que tiene... Y en todo caso, ¿no merece la pena vivir más para saborear más instantes de esa vida con la gente que quieres...?.

Creo rentable reflexionar sobre lo que he escrito y que me consta leen interesados y menos interesados en este tema. Conlleva mucho gasto, sí, pero la rentabilidad no está en el YA sino en la mejora continua, y ésa la hacemos a diario con nuestras aportaciones a la Hacienda pública, por éso si se tuviera que gastar esa cantidad (dudosa... se me permita), so what! como diría el incomparable Miles Davis.