lunes, 8 de diciembre de 2014

¿ICTUS vs ALZHEIMER o ICTUSALZHEIMER...?


Entre los errores clínicos no infrecuentes con los pacientes Alzheimer está confundir un episodio cerebrovascular agudo (Ictus) con la progresión natural de la enfermedad. Pero no un término es independiente del otro, como tantas y tantas otras cosas en la vida. La presencia de depósitos de amiloide en los vasos cerebrales, incrementa incluso el número de episodios isquémicos cerebrovasculares (microinfartos y degeneración de la sustancia blanca), y sobre todo de hemorragia cerebral (microhemorragias cerebrales y hematomas lobares).
En ocasiones, si la clínica del ictus es predominantemente de carácter cognitivo (alteración del lenguaje, confusión, trastornos visoespaciales), este tipo de clínica puede confundir a una evolución rápida de la propio Alzheimer.
En este tipo de casos, una correcta anamnesis, treinta minutos de observación y pruebas clásicas (disartria, marcha alterada, hemiparesia...) pueden descartar una de otra enfermedad o al menos aconsejar a solicitar una prueba de confirmación de la sospecha: neuroimagen que otrora tal vez no fuera necesario (¿se abusa de la neuroimagen sin pensar en su costo, también... cuando la historia clínica es muy evidente?). 
Saber que se está produciendo un crash vasculocerebral y ponerlo en tratamiento es una acción sistemática para evitar una clínica muy desagradable tanto para el paciente (el principal) como para el ambiente que le cuida, puesto que los inconvenientes que se suscitarán a continuación serán cada vez más frecuentes.

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