sábado, 12 de julio de 2014

ERRORES MÁS QUE CONOCIDOS...

Hace un par de días salí por los jardines del hospital en donde trabajo con uno de mis pacientes. Pasando, vamos trabajando memoria, relación, ideaciones nuevas o pasadas y otros ejercicios que ayudan a equilibrar la actividad física y cognitiva. Da resultado. "Ven" con otros ojos los olivos, el cesped, los rosales, la fuente, los magnolios, a otros pacientes... Y yo, dicho sea de paso, sigo aprendiendo de ellos, de sus observaciones que salen de lo más recóndito de su mente, ésa que se pierde por momentos y que unas veces vuelve y otras no. El caso es que además de Alzheimer, sufre este paciente de otras enfermedades físicas, una de ellas una EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) que le hace caminar más despacio porque sufre disnea (falta de aire)), además de contar con esa tan manida artrosis que tarde o temprano... Y de repente me llamaron por los altavoces. Me había dejado el teléfono en mi despacho y me reclamaban insistentemente. Así que fuimos algo más rápidos y le dejé tres minutos, T R E S, sentado en una silla enfrente de mi Unidad. 
Salí y... no estaba. Había desaparecido. Avisé a las personas que trabajan conmigo, al personal de seguridad y nos dispusimos a recorrer la extensión del hospital en busca de él. Me preocupaba su desaparición, obvio, pero más porque se hubiera caído y hecho daño. Lo encontramos, sí, por supuesto, pero... en el otro extremo del recinto... Caminando con dificultad conmigo, en tan solo tres minutos se había recorrido casi quinientos metros. Lo hallaron desorientado pero sin rasgos de sufrimiento, aspecto éste que me tranquilizó, a la par que me hizo reflexionar. Cometí el error que siempre recomiendo no incurrir en él a los familiares y cuidadores de estos pacientes... 
Es por eso que esta enfermedad es la enfermedad sociosanitaria por excelencia. Porque exige estar siempre con él, porque nos necesita continuamente, porque desconoce lo que los demás automáticamente sabemos por la experiencia...
Lo comento, no por un acto de contrición sino para ejemplarizar algo que en una calle, viendo un escaparate con el paciente, en la iglesia, en un centro comercial, en un parque puede suceder... 

2 comentarios:

  1. Qué angustia tan grande, cuánto comprendemos a las familias cuando pasan estas cosas....

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    1. Exacto Ana. Enseñan tanto estos errores... que supone también una cura de humildad para los que creemos que...

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