domingo, 20 de julio de 2014

ESPERANZAS

El ser humano necesita esperanza. Sin ella, seríamos autómatas, o peor aún, simples utilitaristas. Es por ello muy animoso encontrar noticias como la que traigo hoy al blog y que acabo de leer en una revista especializada en enfermedades neurodegenerativas:


Investigadores del Instituto de Investigación Médica Sandford-Burnham, en La Jolla (California), han identificado un "interruptor" químico (llamado MEF 2) que controla la producción de neuronas nuevas procedentes de células madre, como su supervivencia en el cerebro. En el Alzheimer y en aquellos pacientes que han sufrido un accidente vasculocerebral, este "interruptor" se halla en cantidades muy abundantes. Este descubrimiento puede ser muy útil para lograr conseguir una terapia farmacológica que impida esta abundancia de sustancia química anómala, y por lo tanto paliar enfermedades neurodegenerativas como las citadas anteriormente u otras como el autismo o el Parkinson.
Las primeras observaciones son esperanzadoras, porque han descubierto también que cuando entra esta sustancia en contacto con el NO (óxido nítrico), un radical libre altamente reactivo, ya no pueden unirse y activarse los genes que dirigen la neurogénesis y la supervivencia neuronal. El Director de estas investigaciones y profesor de neurociencia y envejecimiento del mismo instituto, Stuart Lipton, es un gran experto en las acciones del NO desde hace veinte años en que descubrió la S-nitrosilación (o proceso de modificaciones de la proteína.
El investigador asegura que los hallazgos sugieren que el desarrollo de una pequeña molécula terapéutica que pueda cruzar la barrera hematoencefálica y bloquear la S-nitrosilación de MEF 2 o de alguna otra forma aumentar la actividad transcripcional de MEF 2 podría promover un  nuevo crecimiento de las células del cerebro y proteger las células existentes en varias enfermedades neurodegenerativas.


Sé que es retórico y en nada productivo hacerme estas preguntas sin respuesta pero, ¿cuánto habría aumentado la investigación si no se hubieran malutilizado tantos millones de euros públicos por personas que nunca debieran haber estado al cuidado de ellos (y que ahora tal vez están gozando de privilegios...). ¿Tendrán en algún momento de su desdichada existencia el valor de pensar qué les llevó a apropiarse de algo que no era suyo a la vez que segregaban a años atrás el desarrollo esperanzador de un país, de una generación...?

sábado, 12 de julio de 2014

ERRORES MÁS QUE CONOCIDOS...

Hace un par de días salí por los jardines del hospital en donde trabajo con uno de mis pacientes. Pasando, vamos trabajando memoria, relación, ideaciones nuevas o pasadas y otros ejercicios que ayudan a equilibrar la actividad física y cognitiva. Da resultado. "Ven" con otros ojos los olivos, el cesped, los rosales, la fuente, los magnolios, a otros pacientes... Y yo, dicho sea de paso, sigo aprendiendo de ellos, de sus observaciones que salen de lo más recóndito de su mente, ésa que se pierde por momentos y que unas veces vuelve y otras no. El caso es que además de Alzheimer, sufre este paciente de otras enfermedades físicas, una de ellas una EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica) que le hace caminar más despacio porque sufre disnea (falta de aire)), además de contar con esa tan manida artrosis que tarde o temprano... Y de repente me llamaron por los altavoces. Me había dejado el teléfono en mi despacho y me reclamaban insistentemente. Así que fuimos algo más rápidos y le dejé tres minutos, T R E S, sentado en una silla enfrente de mi Unidad. 
Salí y... no estaba. Había desaparecido. Avisé a las personas que trabajan conmigo, al personal de seguridad y nos dispusimos a recorrer la extensión del hospital en busca de él. Me preocupaba su desaparición, obvio, pero más porque se hubiera caído y hecho daño. Lo encontramos, sí, por supuesto, pero... en el otro extremo del recinto... Caminando con dificultad conmigo, en tan solo tres minutos se había recorrido casi quinientos metros. Lo hallaron desorientado pero sin rasgos de sufrimiento, aspecto éste que me tranquilizó, a la par que me hizo reflexionar. Cometí el error que siempre recomiendo no incurrir en él a los familiares y cuidadores de estos pacientes... 
Es por eso que esta enfermedad es la enfermedad sociosanitaria por excelencia. Porque exige estar siempre con él, porque nos necesita continuamente, porque desconoce lo que los demás automáticamente sabemos por la experiencia...
Lo comento, no por un acto de contrición sino para ejemplarizar algo que en una calle, viendo un escaparate con el paciente, en la iglesia, en un centro comercial, en un parque puede suceder...