miércoles, 29 de enero de 2014

OBVIEDAD

Leo en el New England Journal of Medicine algo que es obvio desde estas latitudes: la dieta mediterránea es un factor clave en la prevención de accidentes vasculares cerebrales. 
Y cuando utilizo la palabra obvio no estoy diciendo que se siga con la frecuencia que debiera ser.... lamentablemente. Y añado que empezar a utilizarla a los sesenta años... no está mal pero es mejor haberlo hecho cuando se tenía seis. Es lamentable perderse el sabor de unos tomates rosas, unos pimientos, garbanzos, alubias, cebollas, setas, naranjas, aceite, pescado...

Debe tomarse más conciencia de qué herencia dejaremos a nuestros niños. No debemos inyectarles azúcares refinados ni hermoso cakes intensamente cromateados y glaseados que entran por los ojos y tardan sus consecuencias muchos años en salir... , ni ahogarles con bebidas carbónicas con sabores tropicales mientras exista agua por nuestras cañerías domésticas. ¿Cómo puede haber niños que todo lo que coman lo acompañen de bebidas carbónicas...?, ¿no tienen padres que les aconsejen bien...?.  

Vemos cada vez más demencias mixtas, aquellas que acompañan al Alzheimer y que son debidas a la influencia de diabetes, hipertensión arterial, hipertrigliceridemias o hipercolesterolemias... Y reflexionamos en cómo podrían haber sido influyentes en esta unión maléfica del deterioro neuronal. 

sábado, 25 de enero de 2014

LA PERSONALIDAD NOS CALIFICA

Se debatió en el último congreso de Neurología español, la importancia de que un gen denominado CD33 contribuyera al desarrollo del Alzheimer al reducir la capacidad de las células del sistema inmune cerebral para deshacerse de moléculas tóxicas como la proteina amiloide. Es una posibilidad más para suponer que el sistema inmune pueda ser algún día "manipulado" por una vacuna y evitar la enfermedad. 
Es una posibilidad más dentro de las muchas que existen y que, imagino, podrían ser agrupados sus mecanismos de acción para en el futuro crear una supervacuna.

Mientras tanto, revisando hoy casos que tengo agrupados según síntomas, observo la importancia que, sin saberlo, ha podido tener la personalidad del enfermo para padecer esta patología, ¿o era la personalidad "creada" por la enfermedad desde hacía ya muchos años...?. La personalidad nos califica, aunque no nos demos cuenta de ello, nos hace ver la vida de una u otra manera, a los que nos rodean, a nuestras querencias, a quien amamos o debiéramos haber amado. Éso y más se lo debemos a la personalidad... Y seguimos dándole la espalda, no reflexionando sobre acciones que luego, con el tiempo, otros dicen al terapeuta que les extrañaban que las llevara a cabo. ¡Qué importante es la persona que está junto a nosotros!,¡qué significativa es la información que nos trasladan acerca del paciente!... ¡y qué trascendental es la comunicación en la pareja, en la familia...!. 
Las cuatro paredes de la consulta registran, en algunas ocasiones,  momentos de sinceridad que no han sido tales en el hogar. ¿Por qué no decir, sin dañar, que un comportamiento de un integrante de la familia le parece extraño o no acompañante al humano que se sabe es...?. ¿Por qué no dejarle que se explique sin interiorizar la respuesta ajena...?. La imaginación da respuestas a las dudas ajenas que en alguna ocasión no son las ciertas. Es mejor hablar.

domingo, 19 de enero de 2014

SER Y ESTAR



Puede leerse actualmente en diferentes revistas prestigiosas a nivel mundial, como Lancet o Neurology, bastantes opiniones  acerca de cómo se prevee que afectará al mundo de las demencias el próximo futuro: ¿nos demenciaremos antes?, ¿será un tipo de demencia la que prevalecerá?, ¿existirá ya una vacuna que nos inmunice desde la infancia de nuestros nietos...?.
La verdad es que cada opinador ejerce como tal, con estadísticas que le lleven el ascua a su sardina o sin,  incluso, debido a sus antecedentes científicos,  informaciones certeras acerca de esa neurodegeneración que hace dependientes a casi sietecientos mil seres humanos en nuestro país, con sus consecuencias sociales, económicas y familiares tras ellos. No se olvide.

Aquellos que ya peinamos canas y que todavía nos queda la ilusión, el deseo, de estar al día en estas enfermedades tan dolientes con las que estamos trabajando, y nuestra responsabilidad nos obliga, somos muy suspicaces a los vaticinios. ¡Cuántas veces he oído en congresos nacionales y europeos que el fin estaba cercano y que , además, se daba fecha de ese final tan esperado...!. Tanto para los de unas opiniones como para las de sentido contrario soy muy suspicaz. 
Sí, en cambio, sentimos, siento, que la medicina preventiva que se ha hecho y se sigue haciendo en torno a fomentar hábitos saludables, ha de dar sus resultados positivos, y que acomodar y acostumbrar a nuestro organismo a efectuar bien las cosas han de tener al final una justa recompensa. Animar a tener una mente ocupada desde siempre, a hedonizarnos en lectura, deporte, tertulias, visitar museos, salas de exposiciones, etc. en donde todo pasa por nuestro cerebro, es positivo y preventivo. NO se olvide.
Observo un regreso a una lógica de la que parecía nos habíamos apeado en los últimos decenios y que el pensamiento sensato anida con una mayor estabilidad en los cerebros de los médicos que nos preceden y, sobre todo, de los ciudadanos que les/nos escuchan. De una cosa sí estoy muy seguro: La vida serena prolonga la duración de cada instante. Se piense un poco al respecto...