jueves, 24 de octubre de 2013

BANCOS DE TEJIDOS NEUROLÓGICOS ( I )


Se habla poco del gran papel que pueden desempeñar, y de hecho desempeñan, los bancos de tejidos, y más en concreto los neurológicos (cerebro),  en la investigación de la enfermedad de Alzheimer y su posible evolución en el futuro, que incluso lo ha sido incluso en su nombre, de brain banks como se llamaron al principio, pasando por banco de tejidos neurológicos (el más aceptado) o el biobanco con el que la Ley de Investigación Biomédica, Real Decreto de Biobancos, le ha denominado en la actualidad. 

En nuestro país, los primeros creados fueron los de Madrid y Barcelona, en los 90. Hoy los hay ya en varias comunidades autónomas, contribuyendo a ser creada la Ciberned, o Centro de Investigación en Red de las Enfermedades Neurodegenerativas. 

Los bancos de tejidos tienen dos funciones fundamentales: conservar rejido en congelación y en perfectas condiciones para investigación molecular, y clasificar el caso con la máxima precisión mediante un estudio neuropatológico sistemático. De este modo, se proporciona un diagnóstico definitivo del paciente a sus familiares y a los clínicos que lo han estudiado ( y también un diagnóstico genético si existe una mutación patogénica) y permiten efectuar estudios de correlación clíco-patológica en casos inbdividuales y en series de casos, así como todo tipo de estudios moleculares, muchos de ellos incluso años después de la extracción y conservación del tejido.
Si conocemos la historia de esta enfermedad, es por la información clínico-patológica aportada por bancos de cerebros asociados a estudios longitudinales (Medical Research Council, Baltimore, Chicago, Rotterdam...) A estos estudios se han añadido durante décadas personas que han sido evaluadas regularmente desde el punto de vista clínico y cognitivo, bioquímico y de neuroimagen y que han donado su cerebro tras su fallecimiento, si así lo han deseado. Gracias a ello hoy sabemos que existe una gran correlación entre el deterioro cognitivo progresivo de los pacientes desde sus fases más precoces y determinadas características neuropatológicas del tejido (la progresión de depósitos intraneuronales de proteina tau hiperfosforilada en forma de ovillos neurofibrilares y hebras neuropílicas a lo largo de los estudios de Braak). Sabemos también que el depósito de proteínas patológicas (tau y beta amiloide) en el tejido cerebral puede iniciarse hasta 20 años antes de producir las primeras manifestaciones de la enfermedad, tanto clínicas como cognitivas.

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