lunes, 19 de noviembre de 2012

DEMENCIA SENIL y/o ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

Entre el discurso clínico y el discurso social encontramos diferencias cuando se anuncia el término "demencia senil". Mientras que dicho por el profesional sanitario, ya se orienta a una situación patológica, cuando es el ciudadano el que lo dice u oye. No son pocos los ambientes lo suelen catalogar como "normal" achacando las alteraciones al envejecimiento normal del ser humano...
La pérdida severa de la memoria y la ausencia de conocimiento y reconocimiento aparecen como características constantes en la representación popular del Alzheimer. Mientras que en la práctica médica funciona un criterio evolutivo de la demencia senil (y, por tanto, también del Alzheimer) que va de menor a mayor grado de deterioro. Por lo que, es interesante para y por el facultativo, a la hora de escuchar al cuidador, al familiar, saber qué entiende por senil, demencia senil o enfermedad de Alzheimer. Concluyendo, demencia senil es lo mismo que enfermedad de Alzheimer, salvo que justamente, el término "enfermedad" lo atribuimos a cuando aparecen los síntomas antes de los 65 años.

sábado, 17 de noviembre de 2012

DEPRESIÓN Y DEMENCIA.


Existe una cierta duda en la población general acerca de si los procesos depresivos pueden o no conducir a padecer demencia.
Los pacientes que sufren su primer proceso depresivo en la vejez, cuando se le efectúan pruebas de neuroimagen se aprecian mayor frecuencia de lesiones cerebrales difusas de carácter vascular (leucoaraiosis), hasta el punto de que se ha llegado a catalogar como trastorno depresivo vascular. Y son enfermos que presentan un riesgo mayor que el resto de la población a presentar deterioro cognitivo progresivo y demencia.
El tratamiento antidepresivo suele ser menos eficaz que en casos de depresión pura y dura, y se les cataloga no como Alzheimer y sí como demencia tipo vascular.

Por otro lado, seguimientos a largo plazo de pacientes que desarrollan una demencia tipo Alzheimer, tienen accesos depresivos en la edad geriátrica en mayor cuantía que los controles. Se aprecia, no obstante, que pacientes con trastornos cognitivos y procesos depresivos, cuando se les pone en tratamiento antidepresivo mejoran tanto unos como otros síntomas. No obstante, al cabo de unos meses o años, desarrollan un deterioro cognitivo ya de carácter irreversible. 
La mayoría de los autores que han investigado este aspecto en profundidad y con una casuística elevada, opinan que el trastorno depresivo no desencadenó la demencia sino que éste era un síntoma precoz de ésta. Y también otros reconocen que según las estadísticas, las personas con trastornos depresivos antiguos y reiterados, ejercen un proceso demencial con mayor frecuencia que los que no los tienen, aunque no en relación directa. 
Por lo que consecuentemente, es interesante consultar con su médico ante un proceso de apatía, anhedonia (falta de placer vital), tristeza, llanto sin causa aparente, pereza a levantarse de la cama, falta de iniciativa, dejadez de sus actividades de vida diaria, etc...

domingo, 11 de noviembre de 2012

EL PACIENTE SE ENCOLERIZA CON EL CUIDADOR

Existen muchas causas para que una persona con Alzheimer llegue a encolerizarse con quien le cuida. La imposibilidad de comunicar sus sentimientos de frustración y desesperanza pueden ser una de las causas para que ésto suceda.
El paciente puede estar confuso, cansado y sobreestimulado por demasiadas conversacions, actividades, correcciones, etc. En el caso de que nosotros estuviéramos en sus situación, y pudieramos actuar libremente, ¿qué haríamos...?. Posiblemente lo expresaríamos con palabras o pediríamos por favor cambiar de actividad, o simplemente nos iríamos a otra habitación... Pero ellos no pueden hacerlo. Sus caminos de expresión están alterados, sus emociones no se corresponden con las del cuidador. A menudo, es incapaz de ser consciente de lo inapropiado e impulsivo de su conducta.
A continuación se orientan una serie de abordajes que pueden ser de utilidad para posibilitar al paciente que maneje sus sentimientos de hostilida, cólera y enojo:

- Deje al paciente que exprese verbalmente su cólera. No le reprima. En ocasiones puede así evitar que progrese a conductas de tipo abusivo.
- Exprese con gestos y palabras que se entiende el pesar del paciente.
- Si el paciente manifiesta oposición a su ayuda, reduzca la cantidad de ayuda o incluso cese de dársela por momentos o jornadas.
- Acérquese y contacte con él como un igual. Es bueno que no sienta excesiva diferencia con el cuidador. Háblele con sus palabras y con sus "tempos".

jueves, 8 de noviembre de 2012

¿PUEDO TENER ALZHEIMER...?

Es una pregunta frecuente. ¿Qué posibilidades tengo de poder tener Alzheimer...?. ¿Sí o no?, ¿cuál es la causa...?.
En Medicina, uno más uno nunca es dos. Éso de entrada. Somos todos tan distintos... Pero sí que se puede afirmar una serie de cosas: No hay una causa, hay muchas. Si solamente existiera una causa hace tiempo, quiero creer, que ya se habría descubierto la cura. Lo lamentable es que en muchos casos confluyen varias causas, unas las conocemos y otras... se desconocen, hablemos claro.

Sí que en cambio, se puede afirmar lo siguiente:
- FACTORES MUY CONSISTENTES: Edad, Historia Familiar, Causa Genética y Sd. de Down.
-FACTORES CONSISTENTES: Educación, Depresión, Estrógenos.
-FACTORES INCONSISTENTES: Sexo, Aluminio, Hipotiroidismo, TCE Trastornos craneoencefálicos), Tabaco, Diabetes.
-FACTORES INTERACTIVOS: Sexo, TCE, Tabaco.
-FACTORES INSUFICIENTES: Estilo de vida, Cinc, Antioxidantes.

Ésta es la información que manejamos a día de hoy. Por lo que a la pregunta del principio podríamos responder que... Tal vez. Hasta entonces, amen la vida, disfrútenla lo mejor que puedan, sin molestar a los demás, desvívanse viviéndola.

domingo, 4 de noviembre de 2012

SABER TOMAR DECISIONES

No es fácil librar a alguien de sentirse engañado, de sufrir el falso autoengaño. ¿Alguno es verdadero?.
El autoengaño es una estrategia mental por la que permite esquivar la realidad para refugiarse en una inconsciencia más o menos deliberada. Unas veces proviene de decisiones propias o del entorno que le provocan dolor o malestar y que fingiendo verlo de otra manera satisface su propio yo. En otras es por todo lo contrario. Se autocensura la forma de ser y de actuar con el objetivo totalmente opuesto... ¿y para qué?, ¿... y por qué?.
En muchas ocasiones, las personas ocupadas de cuidar al paciente con demencia sienten este autoengaño. Unas, de forma consciente (durante un tiempo más o menos largo), y otras de manera totalmente inconsciente. Hay un libro de D. Goleman, El punto ciego, en el que  el autor relaciona esta situación con un aspecto puramente fisiológico. En la parte posterior del ojo existe una zona donde confluyen las neuronas del nervio óptico y que carece de terminaciones nerviosas. Esta zona constituye un punto ciego. Lo habitual es que no se perciba su existencia porque la visión de los dos ojos a la vez superpone el objeto visto, pero aunque solamente se mire con un ojo, tampoco se advierte porque éste rellena lo que no se vé de forma virtual. Algo similar sucede con la psique de las personas. Todos tenemos puntos ciegos, zonas de experiencia personal en las que son proclives a bloquear su atención y autoengañarse. Se rellenan con fantasías, explicaciones racionales o imaginarias. Está comprobado que una misma realidad la apreciamos cada uno de distinta forma si la desmenuzamos en muchas partes.
El cuidador de un paciente con demencia sufre con el paso del tiempo un estrés que en poco tiempo puede pasar a ser distrés con toda la carga patológica que éste conlleva. Tirar del hilo de la vida supone encontrar las verdades de cómo sentimos las emociones y cómo nos comportamos ante la racionalidad de una situación. Porque la decisión es éso: el equilibrio entre emoción y razón. Sólo éso... y tanto.