miércoles, 5 de septiembre de 2012

DIAGNÓSTICO: TO BE OR NOT TO BE, THAT´S THE QUESTION.

¿Es fácil diagnosticar una demencia Alzheimer?. Incluso algunos colegas piensan que es fácil cuando agnosia, amnesia, apraxia y afasia se hacen presentes, más aún cuando el paciente supera los setenta años. Y sí, el porcentaje de positivos verdaderos es muy elevado con esta sintomatología, pero... ¿y los que no lo son?.
Pertenecer a una sociedad a la que le interesa hacer bien el diagnóstico de cualquier enfermedad es de suma importancia, más aún cuando la precariedad económica nos aplasta como si fuéramos guisantes. El ser humano ha de primar siempre al ser humano, por él mismo, por lo que representa, nunca por lo que le rodea, le "envuelve".
Hace relativamente poco tiempo tuvimos un caso de un paciente de edad avanzada con: marcha a pequeños pasos, demencia e incontinencia esfinteriana. Si no se hubiera dado esta sintomatología en un paciente mayor, el diagnóstico hubiera sido de hidrocefalia (enlentecimiento motor y deterioro cognitivo posterior). Sin embargo, cuando aparece en un mayor, esta hidrocefalia crónica puede confundirse con una atrofia cortical secundaria a una demencia tipo Alzheimer o a una demencia vascular. Más complicado aún es atribuir parte del detrioro clínico a una hidrocefalia concomitante cuando se ha sido diagnosticado previamente de alguna otra causa de demencia.
Cuando pacientes con trastornos cognitivos de causa vascular sufren afectación de la sustancia blanca subcortical periventricular (leucoaraiosis), presentan déficit cognitivo de tipo subcortical muy similar al que presentan los pacientes con hidrocefalia crónica, además del parkinsonismo de extremidades inferiores e incontinencia esfinteriana las dudas aparecen. El diagnóstico, además, se complica cuando se conoce que aparece muy frecuentemente en pacientes mayores. Derivar a estos pacientes a efectuarles pruebas de neuroimagen (Resonancia Magnética) y consultar con un neurocirujano orientará mejor hacia el giagnóstico certero, en este caso: hidrocefalia. La punción lumbar evacuadora del líquido cefalorraquídeo que estaba ocasionando el trastorno en la marcha y el deterioro cognitivo mejoró mucho su estado y, lo que es más importante, el pronóstico. La paciente ha mejorado mucho y su actividad física y mental continúa mejorando día a día. Su familia también lo ha agradecido.

Ser mayor, en ocasiones, puede sentenciar los diez o quince años que le queden por vivir. Hacerlo, vivir, con una calidad de vida aceptable es lo que debemos siempre poner por delante de cualquier diagnóstico de demencia, que como habrán apreciado, no es fácil siempre. A todos nos gustaría vivir mucho tiempo y ver como se desarrollan nuestros nietos, los nietos de quienes queremos, ampliar más nuestros conocimientos o simplemente querer un día más a quien quisimos muchos años antes. Pues éso puede ser factible si se pone en valor que la calidad de vida puede ser mejorable... siempre. 

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