domingo, 19 de agosto de 2012

¿CÉLULAS ESPEJO y ALZHEIMER...?


Posiblemente seríamos dieferentes, actuaríamos de distinta forma, si conciéramos mejor nuestro cerebro, todos. Aunque solamente fuera lo más grosero que se sabe de él, lo poco que hasta el momento se ha interpretado de él, porque lo más interesante de todo el complejo cerebral que llevamos protegido por nuestros huesos craneales no creo que se sepa jamás: los pensamientos. Me inclino a dudar que se pueda crear una máquina que "atrape" pensamientos, o los traduzca a palabras sobre un papel o una pantalla... Pero conocer cómo transitan los circuitos del pensamiento sí que resulta interesante entenderlo. Permítanme un rápido bosquejo a nuestra principal estructura: el cerebro. Dividido en dos y con cuatro lóbulos principales, cada uno con una función específica pero relacionándose con los otros tres. El lóbulo occipital regula la vista, los parietales nos aportan la sensación del cuerpo en relación con el tiempo y el espacio; los temporales se centran en la memoria y el lenguaje; y el frontal contribuye a la formación de la personalidad y la moralidad. Aparte, el cerebro tiene otras estructuras que modulan y/o ejecutan una función del cuerpo y de la mente.

En el Centro para el estudio e investigación cerebral de San Diego (California) existe un neurocientífico, Vilayanur Ramachandran, que está aportando mucha luz a incógnitas que tenemos acerca del comportamiento cerebral, tanto sano como enfermo. Una de sus líneas de investigación más conocidas es la relacionada con los síntomas que presenta el llamado "miembro fantasma". Se trata de cómo el miembro amputado provoca dolores, sensaciones aunque ya no esté en el paciente. Éso le dio a pensar cómo podía hacer comprender al cerebro que ya no existía tal miembro, que se había perdido, e inventó una caja con un espejo frente al que colocaba la mano existente de un paciente que había perdido la otra en un accidente. El paciente volvía a ver sus dos manos pero más tarde incorporaba su cara y dibujaba sobre ella la extremidad perdida. Durante varias jornadas se vería así hasta que su cerebro "aceptaba" la no posesión de dicha mano. Este experimento que ha dado sus frutos y que siguen más del 10% de las clínicas que tratan a los pacientes con miembros fantasmas le orientó a seguir en la creencia de la plastididad y dinamismo del cerebro, que muta constantemente sus conexiones porque siempre hay cambios en nuestras vidas  y "envía" millones de neuronas a otras ubicaciones en las que antes no existían, creando nuevos espacios para solucionar problemas.

Todo lo anterior ayuda a pensar en otras técnicas de rehabilitación para pacientes en fases tempranas de Alzheimer, en trabajar con ellos los pensamientos, su coordinación mental, las áreas que quedan menos dañadas en recuperar, y crear esos nuevos espacios donde alojar la memoria y el aprendizaje de nuevos conceptos, nuevas realidades en las que el presente y el futuro tienen mayor protagonismo. Las conocidas como "neuronas espejo": células cerebrales capaces de compartir la experiencia de otros, esa sensación de "sentir" el dolor que la persona que está frente a nosotros tiene cuando le clavan una aguja, pueden ser un principio, una especie de mandato telepático de la persona sana a la enferma para que estimulando zonas concretas del cerebro, eviten el deterioro producido, por ejemplo, por el Alzheimer.

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