sábado, 21 de julio de 2012

METEREOPATÍAS Y ALZHEIMER

Se han puesto en contacto conmigo hace unos días unos compañeros para informarse acerca de la posible influencia de las metereopatías sobre el cerebro del paciente demente. Sabían de mi interés en un tiempo pasado acerca de esta temática. Todo comenzó hace ya más de veinte años cuando en una conversación de café con unos colegas salió la curiosidad de cómo las urgencias psiquiátricas y las consultas en salud mental aumentaban cuando el cierzo (un viento de componente noroeste) de nuestra ciudad soplaba con fuerza insusitada (como por otra parte suele ser bastante frecuente).
Decidí en aquel entonces pasar del interrogante a la acción y durante un par de años busqué bibliografía y diseñé un básico estudio de observación acerca de si podía tener visos de realidad, de objetividad, que las metereopatías, los cambios climáticos, podían afectar al comportamiento de este tipo de pacientes concretos (aunque también se extendió el estudio a pacientes con patologías depresivas y pacientes psicóticos). Solicité que me enviaran datos metereopáticos al Instituto de Metereología de mi zona, y durante más de un año la relación funcionó bien. Sin embargo, al cabo de este tiempo se me dijo que debía comenzar a pagar por el uso de tal información... Obviamente, al ser de dominio público y al ser mi investigación totalmente altruista (yo ponía mis horas libres, mis libros, mi trabajo en sí...) fue una demanda que me dolió... y lo suspendí. No fue porque me iba a costar dinero sino por rabia, por insensibilidad, por insolidaridad.
Lo lamanté porque, aparte de que solamente en aquel momento existía algún estudio efectuado por el catedrático de psiquiatría de La Laguna comentando los vientos foehn, y pocos estudios segmentados sobre relación entre suicidios, homicidios y alguna temática más en España, sí que comenzaba a aportar datos interesantes (recuerdo que fue muy interesante la entrevista que tuve con un comisario de policía y abogado, que me informó de la intensidad de las agresiones y asesinatos con respecto a las noches de calor en su propia casuística y de cómo influía la luz solar). Sí, aprecié que nuestro viento era muy similar al existente en la isla de Menorca y que se objetivaban las mismas alteraciones en pacientes cuando la velocidad aumentaba (posiblemente también se asimilaría en zonas del Ampurdá y de Galicia) , como también la intensidad lumínica y la humedad ambiental tenía su interés. Asimismo colegí que lo que incitaba a cambios de humor tenía que ver con los cambios metereopáticos bruscos que se avecinaban (¿lo presentían?). Mi explicación en aquel instante se equiparaba a la similitud con animales mamíferos más primarios (El metereólogo Manuel Toharia habla de ello en un librito muy interesante acerca de cómo perciben en los pueblos los animales cuando se avecina una tormenta...).
Desconocí cómo salieron las informaciones que iba recogiendo a la opinión pública pero recuerdo que fui solicitado por una cadena de televisión nacional para informar al respecto así como por un Ministerio interesado en las posibles conclusiones del estudio.
Enfín, que aquello pasó. Yo me quedé sin poder demostrar fielmente las sospechas que asumí en aquel momento con el único fin de aportarlo a mi trabajo y a los demás, a la comunidad, al sufriente de esta patología y de quienes le rodeaban, para poder mejorar su calidad de vida. Y todo por la falta de cooperación de una institución pública que sosteníamos todos los españoles. Repito lo que dije anteriormente, lo lamenté. Más aún cuando tuve que "lidiar" las suspicacias de colegas ante una temática, que lo acepto, inducía al chascarrillo o, al menos, al escrúpulo. No poder "medir" esos vientos del que hablaba el catedrático de psiquiatría lagunense, no poder "venderse" bien los resultados, no era excesivamente bien visto... Sin embargo, con el paso del tiempo, ¿no hemos leído otras noticias, otros avances en materia de salud que ni en el mejor de los sueños se podría haber imaginado podían llegar a hacerse realidad... ?. Sin dejar de lado que empezar con una hipótesis conlleva en muchas situaciones a acabar en otras que son mejores que las propuestas en un origen.
Y acabo, a aquellos colegas que me preguntaron apenas les pude ya contar nada, solamente intuiciones, ya que aquello pasó y los datos se perdieron.

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