domingo, 22 de julio de 2012

ENVEJECIMIENTO CEREBRAL y DEMENCIA.


Sabemos que una de las causas más frecuentes que provocan las demencias en la persona mayor, es el envejecimiento cerebral. Sin embargo, todavía se tienen falsas ideas sobre el envejecimiento del cerebro.
Durante mucho tiempo se pensó que a partir de los 40 años se morían unas 40.000 neuronas por día. Hoy, sabemos que ésto no es cierto. Las neuronas son posiblemente las células más duras y resistentes del organismo y que, al menos en ese gran manto de tejido nervioso que cubre la superficie de nuestro cerebro que es la corteza cerebral, las neuronas no mueren. Este manto cerebral es responsable en primer grado de la elaboración de nuestros pensamientos y sentimientos, y sede principal de cuanto somos como personas. No obstante, es cierto que en función de los estilos de vida del individuo (sedentarismo), estas neuronas pueden reducir su tamaño y con ello su función, e incluso eventualmente, morir. No obstante, durante el proceso de envejecimiento se produce un descenso del volumen de neuronas (hipotrofia) y una reducción de sus árboles dendríticos y sus sinapsis (uniones) entre ellas. Ésta sería la acepción del envejecimiento cerebral que hoy aceptamos. Y sí, artículos publicados en los últimos tiempos abogan que si se llegara a una edad muy avanzada, se desarrollaría una demencia primaria. Sin embargo, hay mucho que aprender todavía en torno a este envejecimiento normal del cerebro. Porque hasta no hace mucho tiempo se pensaba que las neuuronas no se regeneraban. Y no es así, se conoce que constantemente hay neuronas que se regeneran, sobre todo las que están situadas en hipocampo y que participan en el proceso de aprendizaje y memoria. Se cree que en el joven-adulto pueden crecer entre 20.000 y 30.000 neuronas nuevas a diario. No así en el mayor. La reducción en el mayor puede ser debida al estrés que produce la elevación de los niveles circulantes de glucocorticoides (hormonas segregadas por la corteza suprarrenal). A este respecto se ha visto en ratas viejas de laboratorio, que cuando se logra reducir estas cifras de hormonas, la producción de neuronas vuelve a aumentarse.
Se pensaba hasta hace poco que el cerebro viejo era un cerebro rígido, como afirmaba Ramón y Cajal, pero no. El cerebro es plástico y cambiante, menos que cuando era joven, pero si se le estimula, reacciona con más vida, o lo que más puede entenderse, con mayor capacidad de memoria y de aprendizaje, aunque siempre depende de algo que nos acompaña en mayor o menor medida a los humanos: la emoción.

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