domingo, 31 de julio de 2011

NO RESERVATIONS IN EL BULLI...

Este fin de semana ha cerrado El Bulli. Desconozco qué será la Fundación que cuenta Ferrán Adriá ha convertido para seguir siendo el foro de creación que fue. Yo, desgraciadamente, muy desgraciadamente, nunca he estado en su restaurante, aunque reconozco que me hubiera encantado. Como también me hubiera encantado darle las gracias por haber introducido el interés del comer bien a tantos y tantos españoles. Así como también le hubiera agradecido demostrar a los demás lo importante que es creer en lo que se hace. Ésta es una enseñanza que pocos humanos aprenden hasta que el tiempo no les permite dar la vuelta y hacerlo de verdad.  Soy de las personas que piensan que una buena parte de nuestro cerebro se degrada antes por estar siempre en continua lucha contra él mismo. He escuchado muchas, demasiadas veces, esta frase: "Si volviera a nacer ¡qué diferente sería mi vida!...". ¿Se ha pensado cuánto desgasta este pensamiento uno a uno de todos los días de la vida...?. Por eso me reconforta oir a Adriá, creer en todo lo que ha hecho, con su lenguaje en ocasiones sincopado pero ya propio de él, y decir que su plato preferido puede ser unas judías verdes y un huevo frito y no unas esferas microcíticas de aire del bosque de la Cerdanya o un aire de anchoas de Palamós sobre bergamotas cocinadas con nitrógeno. Me recuerda pensar mientras le oía a cómo satisfacen los pacientes con DTA, en ocasiones, un plato que en su pasado les encantaba y que ahora, por no ser excesivamente recomendable... se le niega. 
Le preguntaba un día a un colega mío, endocrinólogo y nutricionista si podía ser muy iconoclasta darle unos callos a la madrileña a un paciente de estas características. Su esposa me había contado que rechazaba la comida actual, muy sana, de mucha calidad pero... algo aburrida a mi parecer. Le pregunté qué plato le gustaba cuando estaba bien. Me contestó que le encantaban los callos a la madrileña, a poder ser algo picantes. Mi colega me respondió que en absoluto le sería negativo. Debía tener en cuenta algunos aspectos en este tipo de paciente. Añadió: si deambulaba mucho (acatisia) sería prudente pensar que su ingesta calórica diaria debía ser como mínimo, de 35 Kcs/Kg,  , la mitad de las proteinas que ingiriese debían ser de origen animal y no  ser menos de 1 gr/Kg /día,  que los carbohidratos han de ser el 55% de las calorías totales y que también debía ingresar grasas moderadamente porque serán el vehículo para transportar a algunas vitaminas. Él, también muy sensibilizado con este tipo de enfermedad porque en su familia existe un enfermo de estas características, opina igual que yo, que se debe ser hedonista mientras se pueda. Y después también, agrego yo.
La vida merece tratarla bien y de forma divertida. ¿Puede disfrutarse con un buen plato de comida...?. Que se lo digan a los que han tenido la fortuna de comer en El Bulli y que se lo pregunten (en el caso de que pudieran responder adecuadamente) a los pacientes con DTA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario