lunes, 25 de julio de 2011

DAR MALAS NOTICIAS EN LA DEMENCIA...


Por lo general, a nadie le gusta dar malas noticias. Más aún cuando la información tiene que ver con la salud, éso que algunos defendemos que es lo más importante, por encima, obvio, de aquello que superficializa nuestra existencia... Para el médico, todo lo que sea comunicar al paciente que su futuro va a ser nefasto le provoca mucho dolor, le enseñaron a curar, y a éso dedica el mayor tiempo posible de su vida. Y más aún todavía, cuando el paciente presenta una enfermedad que le impide comprender lo que se le está transmitiendo en toda su extensión, o en la mayoría de las ocasiones, en ninguna extensión... Sin embargo, centrémonos en esa primera fase de la enfermedad, llena sde dudas, de controversias internas, de desorganización y pérdidas a las que se busca, por parte del enfermo y del terapeuta, una explicación.

Los principales problemas a los que se enfrenta el profesional en el acometimiento de dar esa terrible información, son:

-Miedo a sentir la culpabilidad del que espera mejores noticias.
-Miedo a expresar emociones.
-Miedo a no saber todas las respuestas a las preguntas del paciente.
-Miedo a temer que puede equivocarse.
-Miedo a que no llegue a comprender, entender, lo que se le está transmitiendo.

No se crea que es baladí lo que estoy diciendo. Sesudos investigadores han dedicado mucho de su tiempo a orientar a cómo dar este tipo de información no deseante para ninguno. Así, Baile et als. recomiendan hacerlo en seis pasos:
a) Organización de la entrevista, preparación para ella, b) Analizar la percepción del paciente, c) obtener la invitación del paciente para ser informado, d) Informarle, e) Responder empáticamente a sus preguntas, f) Planificar las actuaciones posteriores y hacer un resumen de la conversación.
El médico ha de enfrentarse a dar la información, siempre, de forma individual para cada uno, porque todos somos distintos.
Las malas noticias siempre proporcionan sufrimiento, también en situaciones de cariz neurodegenerativo, ¿por qué no?. Tal vez por ello exista aún el debate, nuestro debate, acerca de si al paciente con demencia incipiente se le debe informar o no, y hasta cuánto. La información de la enfermedad del paciente es propiedad del paciente. Sin embargo, existe un apartado, reconocido por la ley y la ética médica, que es la opción que tiene el médico para obviarla o compartimentarla, si se tiene la creencia que lo contrario puede ser más nocivo que no decirlo.
¿Y ustedes qué opinan...?


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