miércoles, 22 de junio de 2011

SÍNTOMAS y síntomas...

En no pocas ocasiones el enfermo nos confunde. Sus síntomas no coinciden plenamente con la forma en que hemos constatado que debiera evolucionar. Y es que nos cuesta todavía asimilar que todos somos tan diferentes... Nuestro genoma humano del que tantos misterios está desgranando nuestro colega Dr. López Otín, es, como no podía ser de otra forma, único para cada uno, y además se influencia de su historia pasada, de su biografía sentimental, laboral, del ambiente, de lo que le rodea, de sus familiares, de sus compañeros, de todo. Por eso, existen momentos en los que nuestra mente no comprende lo que les sucede, no comprende la incomprensión, no entiende lo anormal de lo anormal... Los clínicos hemos aprendido a seguir una especie de protocolo no escrito por el que discurre nuestro pensamiento de entender lo inentendible. Y así posibilitamos que una simple odontalgia pueda generar un conato de angustia o de inquietud psicomotriz no controlable, teniendo que acudir al fármaco ansiolítico o neuroléptico o... para solucionar la situación. Que no la soluciona... además. Una simple aspirina sí lo haría. Yo suelo decir a los estudiantes y a los cuidadores familiares de este tipo de pacientes que piensen en un niño que todavía no sabe expresar sus sentimientos primarios. Lo entienden mejor si son mujeres, y de ellas quienes han sido madres. Que no debería ser así... Ellas han visto crecer a sus hijos y han "adivinado" esas molestias que transformaban el carácter de sus niños. Entienden mejor de lo que les hablo.  Cualquier dolor, cualquier dispepsia digestiva, cualquier sensación de inestabilidad es o puede ser, punto de partida para que se asuste el propio paciente y el cuidador, y provoque una respuesta terapéutica exagerada por parte del médico en el caso de que no esté presente y haya dejado por escrito cómo actuar ante las vicisitudes varias que pueden acompañar la rutina del día a día del paciente. 
Muchas veces se habla de la abundancia de farmacoterapia que generamos con estos pacientes, y posiblemente mucho de cierto haya en tal afirmación... 

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