domingo, 29 de mayo de 2011

SOSPECHAS...

Vino a verme en un lunes. No tenía hora pero tuvo la prudencia de llamarme por la mañana a mi móvil para pedirme opinión sobre sus síntomas, que no pude decírsela obviamente, pero noté que estaba muy angustiado. Tendrá que ser algo tarde... Le dio igual.
Se trataba de su sensación de que algo iba mal en su cabeza... Tenía sesenta y cinco años y sus olvidos iban en aumento. El fin de semana había sido terrible para él. No hacía más que no recordar cosas que había hecho o que tenía que hacer. Sí, ya llevo algún tiempo así pero no le daba importancia. Sí, vivo solo. ¿Que por qué me preocupa que tenga fallos de memoria?. Pues porque temo padecer Alzheimer.
Pablo, que así se llama, padece un estado que posiblemente se encuadre en el comienzo del síndrome neurodegenerativo del que él mismo sospechaba. Hoy, está estabilizado y lo que es más importante: no sufre. 
Hablo de este paciente para apostar por el futuro, cambiante sí, pero mucho más interactivo que el que hemos vivido. Se hizo bien por parte de las Asociaciones de Familiares, por los técnicos, demenciólogos o como queramos llamarnos, y se hizo también bien (aunque mejor se podría hacer todavía...) por los medios de comunicación. Hoy, el ciudadano sospecha porque tiene información, y lo que es más importante, tiene comunicación. No se queda, no comienza a quedarse, sin hacer nada. Acude ante su sospecha, que muchas veces es afortunadamente, negativa, al profesional que puede despejar sus temores. Yo creo que ése es el primer triunfo frente a la enfermedad. Los demás aún tardarán en llegar.
El diagnóstico prematuro es muy importante, no solo para su clínica y posterior tratamiento, sino para que él mismo "ordene" su futuro, aquel que solamente se puede hacer bien si se piensa y está en paz con uno mismo.

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