sábado, 7 de mayo de 2011

¿ES ÚTIL LA TERAPIA COGNITIVA?

Recuerdo hace ya unos cuantos años que presenté junto con un compañero neurólogo, ya lamentablemente desparecido, José Mª Manubéns, el Día Mundial del Alzheimer en Madrid a los medios de comunicación. Fuimos interrogados en la rueda de prensa acerca de todo lo que se suele preguntar en esos foros sobre la enfermedad, pero se hizo mucho hincapié en el tratamiento preventivo y su verdadera valía. Pitu (el Dr. Manubéns) y yo discrepamos al respecto. Él, mucho más científico que yo, profundamente inmerso en el poder de las entonces moléculas que estaban por llegar (yo también, obviamente) para combatir la enfermedad, no se apeaba de sus muy profundas dudas acerca de usar el esfuerzo como defensa frente a una patología que avanzaba, y avanza, sin respetar al cerebro como desearíamos todos. Delante de los periodistas fuimos bastante precabidos a que se pudiera tomar nuestras amigables discrepancias como bélicas posturas que en absoluto lo eran. Simplemente defendíamos posiciones diferentes influenciadas por nuestro trabajo diario. Él, más en valoración y diagnóstico y seguimiento más tardío sin utilizar técnicas de estimulación cognitiva ni terapias famacológicas para fortalecer la voluntad, y yo, en mi trabajo diario, con un seguimiento más pormenorizado y estrecho, y sobre todo con la experiencia de la puesta en marcha de un Centro de Día (hoy ya cerrado) en nuestro hospital y de la formación de profesionales que creyeran en lo que hacían y que supieran hacer su labor de una manera magistral (como así lo hacían y seguro que lo seguirán haciendo en donde estén). 
Han pasado varios años y las terapias de estimulación cognitiva y otras adyacentes han sido más perfeccionadas (¡arreglados estaríamos si no mejoráramos...!) y en todos los centros de breve, mediana o larga estancia para estos pacientes se usan estas técnicas, como también se utilizan en los propios hogares porque su utilidad es manifiesta. No tanto como desearíamos, evidentemente, no en todos con igual resultado, evidentemente también, pero sí con una positividad a la que nadie la pone en duda. Comprendo lo que Pitu me expresaba y luego, tomando una cerveza y unas patatas bravas en un bar de la Plaza Real madrileña discutíamos. No había ningún estudio amplio que reflejara lo que varios apreciábamos. Y era verdad. Pero era complicado, como lo seguirá siendo. Los estudios de esta índole precisan de una financiación determinada por la amplia participación de profesionales en ellos y por el tiempo que hay que dedicarles. Y si antes era difícil encontrar esa financiación, ahora... Lo que sí es irrebatible es la opinión de todos aquellos que trabajamos en este medio y que efectuamos el seguimiento cercano de los pacientes. Y mejoran, como así lo atestiguan los familiares que observan a los pacientes a diario.
Me preguntan qué tipo de ejercicios deben efectuar. Depende de cada paciente. Todos no son iguales porque no todos poseen la misma biografía social, intelectual, ambiental, etc., pero a grandes rasgos, todos los ejercicios de carácter concentrativo,  y siempre tutelados por alguien, que bien puede ser un familiar si es en el propio domicilio o un profesional avezado si se hace en un Centro.
Todo aquello que no se utiliza se atrofia. TODO. Leer es un buen ejercicio, buscar sinónimos, explicar para qué sirve un utensilio concreto o resolver un simple ejercicio intelectual es factible para comenzar a situar al paciente en su término. Como comprenderán, no todos saben quién escribió La Metamorfosis, o qué paises limitan con Myanmar... De lo que no soy creyente, como ya lo he puesto en otro comentario de este blog, es de esas maquinitas electrónicas que se anuncian en la televisión o en las revistas.
¿Existen dossieres de ejercicios para hacer?. Sí, y todos solemos confeccionar los nuestros  con ejercicios que cambiamos a menudo, incorporando y eliminando los que la experiencia nos demuestran que pueden mejorarse.
Una cosa más: sabemos que los humanos comenzamos a perder rapidez y concentración mental ya desde los treinta años. Por tal motivo, ¿no creen que es preventivamente útil pensar en estimular más, aunque sea lúdicamente, este órgano maravilloso que es el cerebro, cuanto antes mejor?. No hace falta esperar a tener lagunas de memoria... entonces tal vez comenzará a ser menos temprano.

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