miércoles, 27 de abril de 2011

¿PUEDEN CONDUCIR VEHÍCULOS LOS PACIENTES CON DETERIORO COGNITIVO?

Acaba de publicarse en la revista Alzheimer (nº 47), un artículo firmado por Arturo Sampedro, neurólogo del Hospital La Paz de Madrid, referido a un estudio descriptivo de las alteraciones en la conducción de vehículos en pacientes con deterioro cognitivo.
Me ha interesado porque éste es uno de los aspectos que las familias nos consultan tras producirse el momento fatídico del diagnóstico y explicarles los síntomas con los que se van a topar si no lo han hecho ya. Vivimos en una sociedad en la que el vehículo es una herramienta más para uso diario. Tener carnet de conducir y no usarlo resulta casi... incomprensible. Por ello, porque forma parte de nuestra forma de vida es que se pregunta si debe o no poder ser utilizado por un paciente con diagnóstico de DCL (Deterioro Cognitivo Leve) o ya  diagnosticado de DTA, por existir presunto peligro para él o para otros ciudadanos.
El artículo concluye lo siguiente: la mayoría de los pacientes abandonan la conducción motu propio cuando aparecen las primeras alteraciones cognitivas: fallos de memoria u otras. Comprenden el peligro. Las que más precozmente dejaron de conducir fueron las mujeres que se investigaron. En el caso de los que continuaron conduciendo, sus revisiones fueron más tempranas y en cada consulta se les concienciaba de que no debían conducir y se animaba a sus cuidadores a que incidieran en tal consejo a diario con el paciente.
Cuando los profesionales nos hemos visto en la tesitura de vislumbrar un claro peligro de seguridad vial en un paciente no incapacitado y con la posibilidad de no serlo en un período de tiempo variable por diferentes causas, sabemos que la Ley General de Tráfico no contempla la retirada del carnet de conducir si no ha efectuado un acto que lo merezca en pacientes con DCL o estadíos inciales de demencia, aunque sí lo contempla en situación de delirium o demencia ya instaurada en su plenitud. La Ley deja al profesional sanitario la decisión de que pueda ser un peligro público el paciente. Y aquí cabe la siguiente posibilidad, peregrina tal vez, pero posibilidad, ¿y si el paciente demanda al médico por ir en contra de sus intereses...?. Porque en la actualidad no hay ninguna prueba feaciente que evalúe la habilidad de conducción en pacientes con deterioro cognitivo... Y en contra sí hay estudios que informan que este tipo de pacientes conducen de forma segura (y los cita el autor del estudio). O sea, no es fácil la solución.
Mientras tanto, puede pensarse en la posibilidad de que se "extravíe" el permiso de conducción o que se "estropee" puntualmente el vehículo. Es una actitud ética lindando el nivel de autonomía y de justicia. Mientras tanto, imagino, se inventará una escala que evite situaciones desagradables tanto para el paciente como para la familia, el médico o la ciudadanía.

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