miércoles, 20 de abril de 2011

SOMOS MEMORIA, NO LO OLVIDEMOS...

Si el primer síntoma que aparece en la DTA (Demencia tipo Alzheimer) es la alteración en la memoria, cualquier progreso en ese sentido debe ser muy bien venido. es por ello que traigo aquí un artículo aparecido en la revista Science en la que se habla de la identificación de un componente cerebral que podría utilizarse en terapias para fortalecer la memoria.
Investigadores del Instituto de Ciencia de Weizmann, en Revohot (Israel) demuestran que elevar los niveles de la enzima quinasa M zeta (PKMz)en el cerebro de las ratas mejora la capacidad mnésica al permanecer más tiempo recuerdos de tiempos pasados y ejecutar más precisamente los ejercicios a los que fueron sometidos.
Desconozco literalmente si este tipo de avances posibilitan, aunque no curen, que la enfermedad no avance, porque puede progresar en torno a otros límites que no generen síntomas tan elocuentes como la pérdida de memoria o que el propio envejecimiento, sin haber preveído mecanismos preventivos de los que ya comentamos los profesionales que trabajamos en este campo.
Sin embargo, es de agradecer que se siga en la línea de estudio de un capítulo tan interesante (al menos para mí), como es el de la memoria. Son muchos los avances que en torno a, por una parte técnicas y por otra posibles sustancias farmacológicas, pueden mejorar la memoria. Soy muy optimista en torno a prontas pseudosoluciones, siempre en torno a lo concerniente a la propia enfermedad. Lo que tiene que ver con la pereza a usarla es otro cantar...
Me pregunto qué sería de nosotros sin memoria, sin lo que nos acerca a lugares o personas en donde, o con los que pasamos momentos felices... porque en definitiva, lo que nos mueve, lo que nos hace olvidar los malos momentos (¡otra vez la memoria...!) son esos otros escasos, tal vez, períodos en los que todo parece ir esplendorosamente bien. Yo aconsejo a mis pacientes con trastornos de carácter afectivo que se adhieran con uñas y dientes a esos instantes, que vuelvan su mente a ellos. Sobre todo en los malos momentos. Y en los buenos también. Sentirse dichosos es tan fácil... ¿Han probado Uds. en sentarse en el monte y ver pasar las nubes... Piensen en ello.
Leí un proverbio zen que decía: Cuando hierbas arroz, ten en cuenta que el agua es tu propia vida.

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