viernes, 15 de abril de 2011

MEDITACIÓN Y CEREBRO

Cada vez somos más los profesionales que aconsejamos el uso del yoga y la meditación para conllevar mejor la vida en cualquiera de sus acepciones. Leo en la publicación Psychiatry Research del mes de enero de este año un artículo interesante acerca del primer estudio, en el Hospital General de Massachusetts acerca de cómo esta técnica puede afectar al cerebro. Según han demostrado sus autores, la práctica de la meditación durante ocho semanas provocó considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés.
Se basa el estudio en imágenes tomadas por resonancia magnética de la estructura cerebral de 16 participantes antes y después de practicarla. La llevaban a cabo mediante meditación consciente, que se centra en la conciencia sin prejuicios de sensaciones ni sentimientos más grabaciones de audio para seguir las cavilaciones en su domicilio. Durante 27 minutos, los voluntarios practicaron sus ejercicios. Los resultados de la neuroimagen demostraron un aumento de la densidad de materia gris en el hipocampo (zona relacionada con el aprendizaje, memoria) y estructuras asociadas a la autoconciencia, compasión e introspección. Además se halló una disminución de materia gris en la zona de la amígdala cerebral (núcleo de neuronas localizadas en la profundidad de los lóbulos temporales, lo que está relacionado con la disminución del estrés). Ninguno de estos cambios se visualizó en el grupo control que no efectuó la meditación.
Es valorable, pues, la plasticidad del cerebro y su alcance para aumentar el bienestar y calidad de vida, según afirma su investigadora, la Dra. Britta Hölzel.
Es solamente un estudio, con pocos sujetos, pero un comienzo para demostrar algo, por otra parte evidente: que lo más básico, lo que podría ser entendido como de sentido común, que llevar una vida ordenada y sensata, sin tóxicos ambientales como el estrés, la vanidad exagerada, la codicia sin límites y demás variables tildadas en ocasiones como superfluas y "mojigatas" pueden ser el comeinzo de esa medicina preventiva cerebral de la que muchos, cada vez más, abogamos, preámbulo por otra parte de lo que más tarde, en años avanzados, vemos en nuestras consultas...

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