domingo, 13 de marzo de 2011

HASTA EL FINAL TODO ES IMPORTANTE.

En ocasiones debiéramos pensar qué será de nosotros si llegara un momento en que no tuviéramos capacidad de razonar, de explicar nuestros deseos o convicciones.
La semana pasada tuve la oportunidad de formar parte de un grupo pequeño de profesionales de la salud de diferentes disciplinas y lugares de España para hablar de ética. Más aún, de ética relacionada con nuestro trabajo. Es muy práctico reinventarnos de vez en cuando en torno a aquello que se relaciona con nuestra vida y la de otros que en un momento de su... vida, nos la colocan (la suya) para que la orientemos.
Y hablamos bastante del documento de últimas Voluntades o llamado también Testamento Vital. O lo que es lo mismo, escribir qué es lo que, llegado el momento, desearíamos que fuera lo que quedara de nuestra vida. O lo que es también lo mismo, lo que NO querríamos que fuera o se llegara a hacer con ella.
A mí me cuesta comprender el por qué se admira la espiritualidad de algunos pueblos y cómo luego despreciamos hacerlo a nuestra forma y manera, independientemente de creencias. Observo que el acercamiento al mundo de las prácticas de control físico y psíquico es progresivamente mayor. Yoga, meditación y otras técnicas son "traducidas" a nuestra forma de ser y vivir. Hablaba hace un tiempo con Ramiro Calle, posiblemente el más importante maestro de yoga de España, que más textos ha escrito acerca de estas formas de expresión mental y corporal, cuánto daño habían hecho algunos farsantes que se traían la parafernalia color azafrán a nuestros ambientes y fracasaban el intento de otros que poseían mucha verdad en ellos y cuánto bien podían hacer por todos. Y me daba la razón y me remitía a artículos (muchos, doy fé) en los que su crítica hacia ellos es feroz. Él mantenía también que nuestro ambiente no es el de esos países en donde nacieron tales técnicas (repito muchas veces la palabra técnica, a conciencia, por si existe todavía alguien que la quiere reinterpretar hacia otro signo del que nunca se ha sentido poseedora), y que la manera de usarlas debe ser de otra forma, sintiéndolas de manera distinta, aunque en el fondo tenga un tronco común. Y hasta, probablemente, si fuéramos a vivir a estos pueblos, con sus culturas y costumbres ancestrales, volveríamos a cambiar nuestra visión y formaríamos parte de ella... Todo es cuestión cultural.
Decía todo lo anterior para que "copiemos" algo de sus pensamientos y demos trascendencia al último período de nuestra vida como hacen en estos ambientes más... espirituales. Homenajear a nuestra vida hasta el último instante. Querer la vida hasta el último momento de la forma que queramos puede formar parte también de querer y querernos. Nuestro ambiente es otro Benarés, pero podemos darle igual vivencia.
De éso y de muchas cosas más hablamos. Y coincidimos en que debemos comenzar ( o seguir ) en dar a conocer esta posibilidad sin que nos sintamos mal. El mejor momento en hacerlo es cuando todavía estamos bien y nuestros pensamientos son coordinados.

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