domingo, 30 de enero de 2011

ÉSTO ES LO QUE HAY...


Dña. Pilar me había llamado tres veces por teléfono desde la última vez que ví a su esposo en la consulta. Había acudido a verme porque estaba preocupada por él. Le notaba despistado, olvidadizo y menos interesado por lo que le decía ella en los últimos meses. Le exploré a solas, hablamos bastante y obvié solicitarle pruebas de neuroimagen o sanguíneas. No había lugar. Volví a verle al cabo de unos días. Le había mandado una serie de ejercicios y recomendaciones del día a día que eran útiles ser seguidas y me aseguré que descansaba por la noche dado que me comentó su dificultad para conciliar el sueño. Tras volver a verle y hablar con él me reafirmé en mi testimonio. Manuel, de 75 años muy bien llevados, gran trabajador hecho a sí mismo, fue pequeño empresario y se jubiló hacía cinco años a regañadientes. Sin problemas de salud preocupantes, usuario de internet, y con tranquilidad económica hasta el momento, veía que "la cosa no está bien...". Estaba preocupado. Había comprado unos bonos autonómicos y se arrepintió a las horas de haberlo hecho. Tuvo problemas para solucionarlo pero lo consiguió hacer al final. No le pagaban unos alquileres de bajos desde hacía meses. Sus fondos estaban cayendo a una velocidad peligrosa. Su hijo no se tomaba la situación con igual preocupación... Cuando ponía la televisión, el canal que solía ver tan solo le decía lo mal que estaba todo y la sinvergonzonería que existía en el poder...Y encima su mujer comentaba que se estaba demenciando y que tenía Alzheimer...
Su mujer sigue preocupada. Me comentó que su marido sigue sin hablar con ella, se aisla... Le dije que debíamos hablar de nuevo. Le volví a decir lo que le hablamos por teléfono brevemente hacía unos días. Su marido está en otra cosa... en que lo que deseó tener en su vejez bien ganada estaba tambaleándose y así... ¡cómo no iban a olvidársele las cosas!. Sus deseos se habían desmoronado, su sociedad estaba dejando de conocerla... Y no está haciendo bien las cosas, no. Debe comunicarse más con lo que le rodea, aunque sea con testimonios erróneos, pero hay que dialogar.
Hablé con Manuel y en pocas sesiones conseguimos nuestro propósito: aceptar la realidad estando en la realidad, procurando estabilizarnos y afrontar el futuro lo mejor posible o lo menos mal posible. Si nos obstinamos en esperar siempre lo que deseamos en el pasado, nunca estaremos en equilibrio (no seremos "felices"), porque lo que esperamos, siempre lo hemos idealizado y lo que idealizamos siempre es IRREAL... y a lo irreal nunca se llega. Tratamos también la noche para que durmiera bien, que descansara cuando se debe hacer y poder levantarse bien por la mañana. Orientamos el día a día, lo "abrimos" más, junto con su esposa. Propusimos "disciplinas" en las que ambos participaban y que tenían un objetivo. No eran "cositas para pasar el rato...". Manuel y Pilar pueden vivir bien, deben vivir bien, se lo merecen vivir bien... y lo están consiguiendo... lo han conseguido.
Hablo hoy de ésto porque en muchas ocasiones nos alarmamos sin sentido. Intuimos aspectos que no son tales. Hoy, más que nunca hemos podido observar, lo que nos rodea nos influye mucho... incluso demasiado. Y ésto es normal, ¡cómo no va a hacerlo!. Pero hemos de buscar las herramientas (que las hay) para evitar intoxicarnos con situaciones que nosotros no podemos controlar, y sí con aquellas que dependen de nosotros mismos. Se nos está pidiendo un plus de responsabilidad y madurez en estos tiempos resultantes de codicias sin control y de falta de moral. Decía hace unos días una intelectual muy respetada que la crisis que soportamos como podemos, no es económica sino moral, porque el dinero no se ha violatilizado y unos cuantos se lo han quedado. Y es así, por mucho que algún señor mayor experto en economía y un tanto gracioso salga en televisión hablando de los ninjas para explicarnos esta crisis y nos diga que está todo en el éter...

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