miércoles, 4 de agosto de 2010

TERAPIAS BLANDAS y MAQUINITAS.

Se nos pregunta en muchas ocasiones acerca de ejercicios, programas de entrenamiento cognitivo, etc se pueden llevar a cabo con pacientes con demencia. Se oye hablar de cuán productivo es hacer crucigramas, sopas de letras, sudokus...Y sí, cualquier ejercicio mental que provoque salir del aislamiento psíquico es bueno; y también el físico, como se demuestra en los últimos trabajos publicados por revistas especializadas que demuestran que las alteraciones cognitivos son menores en personas que efectúan cualquier ejercicio físico aeróbico. Sin embargo, es aconsejable, por no decir estrictamente necesario, que personas con alguna deficiencia cognitiva leve se supervisen por un profesional en esta materia. Conocer en qué nivel se encuentra este defecto cognitivo más la biografía social, familiar, profesional o anímica que le acompaña, etc. supondrá el planteamiento de uno u otro tipo de ejercicios, duración, progresión en el tiempo, etc. Por no decir el tipo de tratamiento farmacológico que debe o no debe tomar a partir de entonces, duración en el tiempo, dosis crecientes o decrecientes...
La efectividad de estas "terapias blandas", como se las conoce, siempre está en discusión, más aún cuando quien las niega no las conoce. Cuando hablamos de terapéuticamente positivo a un determinado tipo de tratamiento es que lo relacionamos con su curación total, y no debe ser éste el pensamiento que nos acompañe al hablar de este tipo de patología, desgraciadamente. No existe el tratamiento que cure, pero sí el que aminore su sintomatología de tal forma que le facilite llevar un vida lo más estable posible. Y ésto, el familiar, el cuidador, ha de asumirlo para evitar frustraciones posteriores.
Las terapias blandas efectúan una modulación en torno a su sintomatología psicocognitiva muy a tener en cuenta. La disciplina de hacer la terapia a diario, la recompensa de ser efectuados correctamente, la ilusión de ser reconocido por su esfuerzo, genera un ambiente positivo en su hogar, en nada comparable a si fuera lo contrario.Cuando este tipo de terapia se efectúa en un Centro Psicogeriátrico todavía es mayor su eficacia por la grupalidad en la que se efectúa.
Menos entusiasta soy, vamos... que no lo soy en absoluto, con esos aparatitos que indefectiblemente desde hace unos años se publicitan en fechas navideñas y que como si fuera una maquinita de marcianitos intenta convencer a los ciudadanos de ser milagrosa frente a los defectos cognitivos. Y rotundamente no. Mucho ha debido preocupar esta disquisición detrás de la que solamente existe un deseo pecuniario (¡como no podía ser menos!) para que incluso la revista Nature publique este mes un estudio efectuado por investigadores de la Universidad de Cambridge en el que demuestran que este tipo de ejercicios tan solo aumentan (y parcialmente) la destreza de las tareas asignadas pero, en absoluto, la capacidad cognitiva, o lo que es lo mismo, memoria, razonamiento o habilidades de aprendizaje, o dicho de otra manera. aquéllo que la propaganda profetizaba iba a mejorar.
Siempre en mi equipo hemos creado ejercicios "a medida" para nuestros pacientes, porque todos son distintos. Su historia personal, me cuentan en consulta los pacientes, nunca observo que es igual de una a otra persona. ¡Influye tanto la personalidad en todas nuestras vivencias!. El paciente que salió de mi despacho, aún con el mismo diagnóstico que el que entrará a continuación, tan solo se le parece por el diagnóstico.
Cuando la terapia se efectúa en el domicilio, la única estrategia que les pido a los terapeutas o cuidadores es que durante esa media hora o veinte minutos en que trabajan con el paciente se desconecten totalmente de sus otras responsabilidades y estén full time con él, y use sus dotes de firmeza, temple, cariño y elasticidad en las posibilidades adaptativas con el paciente. Si, además, es familiar, contaremos con un aspecto añadido a influir sobre su trabajo: el conocimiento íntimo del paciente. Cualquier carencia formativa estamos dispuestos a ayudarle. Reconocemos que nadie nace enseñado y que aunar conceptos como padre, paciente, presente, carencias, futuro incierto... provoca un tsunami dentro del cerebro del sano difícil de equilibrar. Pero, aunque suene muy duro, tampoco hemos de obviar que, en ocasiones, queriendo hacer el bien se hace mucho daño...

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