jueves, 12 de agosto de 2010

DIAGNÓSTICO.


Establecer categóricamente el diagnóstico de una demencia tipo Alzheimer no es fácil. Siempre existirá algún tipo de duda para quien se niegue a creer (y está en su derecho) que ese cerebro se va a ir deteriorando tanto como le ha dicho su médico. Y es que la experiencia siempre nos demuestra que no todos los síntomas en intensidad y frecuencia se contemplan de igual forma en todos los pacientes.
Acaba de desarrollarse un nuevo marcador radiactivo que se conoce ya como 18-AV-45 (o florbetapir F-18), basado en el isótopo radiactivo flúor-18. Éste se une a la proteina beta-amiloide como el compuesto Pittsburgh (PIB), pero a diferencia de éste, el florbetapir F-18, tiene una vida media de 110 minutos aproximadamente, lo que incrementa el poder ser transportado a grandes distancias, lejos de los lugares en los que se fabrica. La cantidad de florbetapir se acumula en los cerebros de los pacientes con demencia tipo Alzheimer (DTA) en comparación con voluntarios sanos. El estudio detallado se encuentra publicado en el Journal of Nuclear Medicine del mes de julio.
También está tomando mucho interés una técnica de resonancia magnética llamada por tensor de difusión (DTI) para evaluar la integridad de la materia gris y materia blanca del tejido cerebral en grupos de alto riesgo (aquellos con antecedentes de DTA hereditaria) sin signos de alteración cognitiva. Esta técnica permite la evaluación de la integridad microestructural de los axones y de la mielina. En un estudio publicado este mes en la revista Neuroimage, se concluye que las personas de alto riesgo presentaban una menor integridad de tractos de materia blanca que están interconectados con regiones grises relacionadas con la función de la memoria. Tanto la integridad axional como la mielina de los tractos de sustancia blanca estaban reducidas. Es de esperar que este tipo de técnicas no cruentas se desarrollen mucho en el futuro próximo para poder optar a ellas antes que las que implican una dosis de molestia más elevada, como es el caso del estudio del líquido cefalorraquídeo y sus implicaciones de niveles de T-tau y P-tau como factores previsibles de generar la DTA en un tiempo más o menos breve.
Mientras tanto, es de ley decir que este tipo de técnicas no están al alcance de todos. Las más de las veces son estudios en una población muy pequeña. Después se deberá extender a una población mayor, lo más estable posible y luego valorar la cuantía del gasto. Éstas comentadas anteriormente y otras muchas son pruebas complementarias al diagnóstico. Lo repetiré: complementarias. Y lo son para apoyar más el que antes se ha hecho con el paciente frente al médico y con la entrevista previa al cuidador. Ésa y solamente ésa es la que nunca se eliminará: la entrevista clínica.

No hay comentarios:

Publicar un comentario