domingo, 4 de julio de 2010

LA MEMORIA Y EL OLVIDO.

Uno de los síntomas que con mayor rapidez hace que se venga a nuestras consultas es la pérdida de memoria. Pensar que no se es capaz de recordar información almacenada hace años u horas, incluso, alarma al ser humano.
J.P. era un varón de 81 años que falleció hace aproximadamente dos años. Fue profesor de instituto y tras jubilarse llevaba una vida bastante activa. Ayudaba a sus hijos haciéndose cargo de sus nietos en no pcas ocasiones, acudía con su esposa a actividades culturales, viajaba, etc. Sin embargo, siete años antes de fallecer tuvo la mala fortuna de desarrollar una demencia. Lentamente fue perdiendo memoria, primero fueron olvidos sin importancia. Más tarde dada la repetición de los mismos y por carecer de antecedentes de despistes anteriores en su adultez, su esposa fue preocupándose hasta que los olvidos se hicieron más importantes. Cuando se le exploró más específicamente se llegó a la conclusión no deseada de que sus lóbulos temporales medios, que incluyen una estructura llamada hipocampo y otras regiones adyacentes que facilitan percepciones en memoria a largo plazo estaban dañados.
Los recuerdos no se almacenan en el hipocampo (residen en otro lugar, en las replegadas capas externas del cerebro, el llamado neocórtex), pero ésta es la parte que los consolida.
Conforme pasó el tiempo su hipocampo se fue destruyendo, y sin él, su cerebro se comparó con una cámara de vídeo sin cabezal de grabación: veía pero no registraba. Pasó progresivamente a sufrir una amnesia anteriógrada y más tarde en retrógrada también. Su memoria había desaparecido.
P.M. es una señora de cincuenta y nueve años que acudió a la consulta para que se descirniera si era normal lo que le está sucediendo. Desde hacía tres meses olvidaba cosas que antes no olvidaba. Iba al supermercado y se volvía con la mitad de las cosas. Se olvidaba de ir al oftalmólogo, le costaba recordar qué cenó el día anterior, discutía mucho con su marido, cosa que antes no hacía... etc.
Uno y otra sufrían trastornos de memoria, sí, pero con un pequeño margen de diferencia. A Dña. P.M. le acababan de diagnosticar un cáncer de mama. Pensó que podía llevar este disgusto perfectamente, sin otra ayuda que ella misma pero no era así. Estaba sufriendo una depresión reactiva y necesitaba ayuda. En cuanto se le puso en tratamiento psicoterápico y se le ayudó con un poco de farmacoterapia, mejoró sustancialmente. Volvió a recordar y lo que es más importante, venció al cáncer de mama.
Hemos visto que no siempre, ni mucho menos, una pérdida de memoria es el prolegómeno de una demencia. Lo que sí lo es es cuando se trata de una amnesia. Es y no es lo mismo. ¿Por qué se produce el olvido?,¿por qué se recupera?, ¿por qué no se recupera?.