miércoles, 4 de julio de 2018

ANÁLISIS DE MOVIMIENTOS OCULARES Y DEMENCIA


 
Se habla mucho actualmente acerca de Inteligencia Artificial (IA). Sin embargo, no todos piensan en el mismo sentido cuando se habla de ella. ¿Significa llegar a un fin usando algoritmos o se conduce hasta lo que se entiende como pensamiento?. Porque el pensamiento como tal, el discernimiento y la toma de posesión de una conducta en relación a un tema en concreto, por el momento solo puede hacerlo el humano, que se ve influenciado por conductas, sentimientos, etc.
Y si lo reconducimos a la demencia, la problemática se multiplica. Por eso publico hoy esta noticia que ha llegado hasta mí y que me parece algo aventurada como tal:
 
Un grupo de investigadores ha desarrollado un sistema robótico no invasivo que ayuda al diagnóstico de trastornos neurodegenerativos, como la demencia y la enfermedad de Parkinson, mediante el análisis de los movimientos oculares. El sistema está en fase de ensayo clínico en seis hospitales españoles.
El robot asistente OSCANN se basa en técnicas de procesado de imágenes y aprendizaje automático para analizar de forma muy precisa los movimientos oculares. El personal que realiza la prueba selecciona la batería de tests oculares. Cada test dura un minuto, durante el cual el paciente debe mirar el estímulo que aparece en el monitor frente a él. Una vez acabada la prueba, la máquina procesa las imágenes obtenidas, analiza los resultados y los compara con los modelos patológicos que se han desarrollado en los ensayos clínicos para finalmente generar el informe médico.
Los ensayos clínicos han permitido generar modelos de las patologías que se ensayan y, a través de técnicas de machine learning, se buscan similitudes y diferencias entre más de 500 variables de movimiento ocular, lo que facilita el diagnóstico diferencial. Además, puede medirse objetivamente el progreso de determinados síntomas, lo cual ayudará a los médicos a hacer un pronóstico sobre la enfermedad del paciente y personalizar el tratamiento.
[Sensors (Basel) 2018; 18. pii: E522] Hernández E, Hernández S, Molina D, Acebrón R, García-Cena CE
 
 
 
Entiendo que es comparación de conductas y establecer un diagnóstico como tal al haber separado a todas y ver qué les unía y qué les separaba, pero entiendo también que el humano es bastante más complicado que todo eso y que puede que no existan reflejadas aún otras conductas, en este caso oculares, para poder llegar a su diagnóstico.

martes, 12 de junio de 2018

INVESTIGAR EN MEMORIA

 
Uno de los síntomas que más preocupan a las personas es el de las alteraciones de la memoria, más aún cuando se encuentran en esta franja etaria en la que la palabra Alzheimer provoca pavor. Entender cómo coordina el cerebro el flujo de información que recibe e identificar las poblaciones de neuronas -o nodos- críticas en cada red cerebral para llevar a cabo esta importante tarea es un problema fundamental en neurociencia.
Para abordar este problema, las teorías más habituales de análisis se fijan en los nodos hiperconectados, llamados "hubs", es decir, lo que reciben muchas conexiones. Sin embargo, una nueva forma de abordar esta importante cuestión ha arrojado un resultado sorprendente gracias a la colaboración de neurocientíficos y físicos, que ha permitido localizar grupos de neuronas, desconocidos hasta ahora, que son fundamentales para la consolidación de la memoria.
El laboratorio de Santiago Canals, del Instituto de Neurociencias de San Juan de Alicante UMH-CSIC  ha aportado su experiencia pionera en el estudio de las redes de memoria. Y, al otro lado del Atlántico, Hernán Makse y su equipo, del Instituto Levich de Física de la Universidad de Nueva York, han contribuido con sus investigaciones, también de vanguardia, en el análisis de redes complejas. Los resultados se acaban de publicar en Nature Communications.
Juntos han utilizado por primera vez la teoría de percolación para localizar en ratones, los nodos que, por su posición estratégica en las redes cerebrales, son "críticos" para favorecer la formación de memorias, aunque no reciban tantas conexiones como los "hubs", en los que hasta ahora se había centrado la atención.
"El resultado ha sido una sorpresa", explica Santiago Canals, del Instituto de Neurociencias UMH-CSIC, porque encontramos que "los nodos críticos para el funcionamiento de las redes de memoria del hipocampo se localizan, en realidad, en el núcleo accumbens, una estructura que forma parte del sistema de recompensa del cerebro Un hallazgo que no hubiéramos podido predecir a priori sin este nuevo enfoque. Hasta ahora sabíamos que el núcleo accumbens participa en la formación de memorias, entre otras funciones, pero desconocíamos su papel fundamental para estabilizar la interacción entre el hipocampo y otras regiones de la corteza cerebral, como acabamos de descubrir. Estas interacciones son fundamentales para la consolidación a largo plazo de las memorias, entre otras cosas".
Este estudio apunta a que las memorias que requieren la interacción del hipocampo y la corteza prefrontal necesitan también la intervención del núcleo accumbens para formarse. Este resultado se confirma con la inactivación farmacogenética del núcleo accumbens, que elimina por completo la formación de la red de memoria, mientras que la inactivación de otras áreas del cerebro deja intacta esta red.
El trabajo también sugiere que la sincronización entre el núcleo accumbens, el hipocampo y la corteza cerebral, a la hora de almacenar nueva información, proporciona un mecanismo para la actualización de los recuerdos que guiará los comportamientos futuros, de acuerdo con la información almacenada en el pasado.
"Nuestros resultados tienen implicaciones prácticas para tratar patologías cerebrales basadas en la conectividad funcional, como la adicción a sustancias de abuso, la esquizofrenia, o la depresión". Permite, por ejemplo, diseñar protocolos de intervención dirigidos a nodos críticos del cerebro para manipular su actividad, buscando reforzar conexiones entre redes neuronales cerebrales, por ejemplo, para reforzar la memoria", explica Canals. Yo añadiría que también importa a patologías de corte neurodegenerativo que basculan hacia la causa que puede provocar la destrucción neuronal.Además, las alteraciones en la conectividad funcional de las distintas redes cerebrales podrían utilizarse como biomarcador diagnóstico y de pronóstico de distintas enfermedades.
Algunas herramientas clínicas, como la estimulación magnética transcraneal o la estimulación cerebral profunda, podrían beneficiarse de esta nueva aproximación, que permite localizar las áreas a estimular en algunos trastornos neurológicos o psiquiátricos, especialmente aquellos que se cree que son el resultado de las disfunciones de la red. El hallazgo puede servir también como guía para la cirugía del tumor cerebral mediante la identificación de áreas esenciales que se deben preservar durante la intervención quirúrgica.

martes, 22 de mayo de 2018

ALZHEIMER Y EJERCICIO FÍSICO: NI TANTO NI TAN POCO.


Probablemente porque se haya exagerado acerca de los efectos positivos del ejercicio físico para los pacientes con Alzheimer no sea tanto... y ello lo atestigua acerca de que se haya investigado sobre si verdaderamente podía influenciar en el retroceso de la enfermedad o incluso en su detención. Y ésto es lo que he encontrado leyendo en El Confidencial esta mañana:
 
Los ejercicios de intervalos de intensidad no ayudan nada a las personas con Alzhéimer y enfermedades mentales, incluso puede empeorarse la situación, según un estudio que pretendía demostrar si este tipo de ejercicios ralentizaba el avance de la enfermedad.
Se suele creer que el ejercicio regular y la vida activa ayudan a prevenir o retrasar la demencia. De hecho, se han realizado algunos experimentos en pacientes con resultados bastante positivos. Pero un solo ensayo descubrió que el ejercicio en el gimnasio no hizo absolutamente nada para retrasar el avance de la enfermedad.
"Me decepcionaron los resultados, aunque es evidente que quedé bastante sorprendida", afirma la profesora Sarah Lamb para 'The Guardian', autora principal de la investigación publicada en el 'British Medicine Journal'. "Creo que sería justo decir que las enfermedades seniles es un problema muy difícil de solucionar", dijo la profesora, quien trabaja en el Departamento de Ortopedia y Reumatología de Nuffield y da clases en la asignatura de Ciencias Museoesqueléticas de la Universidad de Oxford.
 
Alrededor de 500 personas se ofrecieron como voluntarias para sumarse a la prueba. De ellas, a 329 se les asignó un régimen de aptitud física seria, mientras que las otras 165 recibieron atención habitual. Aquellas a las que se les encargó cuatro meses de ejercicio físico personalizado a su estado corporal y de resistencia, hicieron dos sesiones de gimnasio por semanas de 60 a 90 minutos, que incluían actividades como andar en la bicicleta estática y usar cinturones de pesas. También se les pidió que hicieran una hora más por semana en casa. El estudio fue aprobado y financiado por el Instituto Nacional de Investigación en Salud, que evalúa las intervenciones que podrían ser útiles para el Servicio Nacional de Salud de Reino Unido (NHS). Sin embargo, los expertos resolvieron que "este nivel de ejercicio especializado no funciona", asegura Lamb.
Los resultados mostraron, de hecho, que aquellos que llevaron a cabo el programa tenían estadísticas cognitivas peores (una medida de sus capacidades de pensamiento y racionalización) que aquellos que no lo hicieron. Consiguió que se encontraran mejor físicamente y en forma, lo que fue útil para su vida diaria, pero no frenó el progreso de la enfermedad. "Esto no debería impedir que las personas con alzhéimer salgan a caminar, nadar o realizar actividades suaves", señala Lamb. "No queremos ser alarmistas. Usamos un programa de ejercicio muy especializado. El ejercicio suave es bueno, no queremos que la gente lo deje", avisa.
 
Como decía al principio, efectuar estudios para buscar verdades que por mucho que se intenten son bastante difíciles de creer es como afirmar que tomando mejillones se logra detener la caída del pelo. Son investigaciones, permítanme la licencia, bastante superficiales que parece mentira que hayan sido pagados con dinero público, y más aún cuando lo son en Gran Bretaña, cuna, como EE.UU.  de la sabiduría, que en la mayoría de los casos lo es. No obstante, aunque la esencia de la duda no se considere mantenida, sí creo (o quiero creer), la personalidad del paciente es beneficiada por la no estática de lo inoperante.

viernes, 11 de mayo de 2018

ALZHEIMER, SUEÑO Y NUEVAS EVIDENCIAS DE DESARROLLO

 
La relación entre los trastornos neurodegenerativos y las alteraciones del sueño es conocida desde hace bastante tiempo: muchos de los pacientes con enfermedad de Alzheimer (EA) o Parkinson tienen patrones de sueño anómalos. Ahora, el mayor conocimiento de las fases preclínicas de estas patologías -sobre todo de la EA- parece indicar que los trastornos del sueño no son sólo una consecuencia, sino que pueden ser un factor de riesgo para estas enfermedades neurodegenerativas.
 
Así se ha visto con la apnea obstructiva del sueño (AOS) y el mayor riesgo de Alzheimer a partir de la constatación de una mayor presencia de depósitos de amiloide-beta en el cerebro de pacientes con AOS cognitivamente normales. El grupo del psiquiatra español Ricardo Osorio, del Langone Medical Center de la Universidad de Nueva York, investiga esta relación desde hace 8 años con evidencias cada vez más sólidas.
En 2013 identificaron el vínculo entre AOS y la acumulación de amiloide determinada en líquido cefalorraquídeo (LCR) y por neuroimagen, pero al tratarse de un estudio transversal no pudieron esclarecer del todo la causalidad. "Con posterioridad, los estudios longitudinales nos han revelado que son los trastornos del sueño los que provocan el aumento del amiloide, y no al revés, ya que no hemos visto ningún dato en ese sentido", puntualiza el experto, que ha participado en la XXVI Reunión Anual de la Sociedad Española del Sueño (SES), celebrada en Barcelona.
 
Tras coordinar un estudio que demostró mediante neuroimagen que los trastornos del sueño por AOS avanzan el declive cognitivo en pacientes de edad avanzada, Osorio presentó en este congreso los resultados de un nuevo trabajo, publicado en American Journal of Respiratory and Critical Care Medicine, que muestra el vínculo entre gravedad de la apnea e incremento longitudinal de la carga de amiloide en personas cognitivamente normales.
  • Cuando las neuronas están activadas generan amiloide-beta, pero los niveles del péptido bajan mientras el cerebro se encuentra menos activo
Para ello hicieron un seguimiento longitudinal de dos años a más de 200 voluntarios sanos, de entre 55 y 90 años, a los que se evaluó el acúmulo de amiloide en LCR y mediante PET y se monitorizó el sueño en busca de AOS. El 50 por ciento presentaban este trastorno respiratorio: el 30 por ciento, leve, y el 20 por ciento, de moderado a grave.
Como mecanismos que explicarían el incremento longitudinal de la carga amiloide los autores proponen la fragmentación del sueño y/o la hipoxia intermitente causadas por la apnea. Sobre el primero, Osorio recuerda que "nuevas evidencias nos indican que cuando las neuronas están activadas generan amiloide-beta de un modo natural, pero también que cuando el cerebro está menos activo, cuando dormimos, los niveles de amiloide disminuyen, porque su producción sigue un ritmo circadiano". Así lo registró un estudio publicado en 2009, en el que midieron los niveles de este péptido en LCR durante 36 horas.

Sistema glinfático

De esta forma, el sueño alterado en la AOS puede interferir en el descenso natural del amiloide durante la noche e impedir que se produzca menos. El sueño también se revela crucial en la hipótesis del sistema glinfático, planteado en 2013 por la neurocientífica danesa Maiken Nedergaard como la vía de limpieza de desechos del cerebro y la médula espinal. Durante el sueño de ondas lentas, cuando disminuye la actividad cerebral, una corriente de LCR limpiaría y evacuaría las proteínas solubles y los metabolitos acumulados durante el día fuera del SNC, hacia el sistema linfático.
"Si el sueño conlleva una disminución de la producción de amiloide-beta y facilita el aclaramiento de desechos, podemos convenir que su alteración por las apneas u otros trastornos que lo afectan puede llevar a la acumulación del péptido con el tiempo", subraya Osorio, que insiste en que estos procesos tienen lugar en los estadios del sueño con menor actividad cerebral, como el de ondas lentas, "precisamente el estadio que más disminuye con la edad".
 
Todos estos avances en el conocimiento del metabolismo del amiloide-beta y el efecto del sueño alterado cobran relevancia en el concepto emergente de Alzheimer preclínico, previo al deterioro cognitivo leve y a la enfermedad establecida. Antes del declive cognitivo, el cerebro acumula amiloide unos 15-20 antes de la enfermedad: "Si nuestros modelos actuales son reales, el Alzheimer se iniciaría en el cerebro hacia los 55-56 años", señala el experto.
Con todo, la investigación reciente ha evidenciado un retraso en la edad media de inicio de la enfermedad en la última década: de 67-68 a 75-76 años. Los expertos lo atribuyen a la mayor formación de las nuevas generaciones -"la educación se considera un factor protector"- y a un mejor control y tratamiento de los factores de riesgo (HTA, diabetes, sedentarismo, etc.). "De ahí que, a falta de un tratamiento eficaz para la EA, mejorar nuestro sueño y tratar la apnea deberían sumarse a las estrategias de actuación sobre los factores de riesgo".

miércoles, 14 de marzo de 2018

¿UN ANTIDIABÉTICO COMO TRATAMIENTO DEL DÉFICIT DE MEMORIA...?


El alzhéimer, como ya sabemos, es una enfermedad neurodegenerativa, es decir, causada por una destrucción progresiva de las neuronas cerebrales, enfermedad que se corresponde con el tipo más común de demencia –constituye en torno al 60-70% de todos los casos de demencia, para un total de 30 millones de afectados en todo el planeta– y para la cual no existe cura. De hecho, aún a día de hoy no hay ningún tratamiento disponible capaz de frenar su progresión. O así ha sido hasta ahora, dado que investigadores de la Universidad de Lancaster(Reino Unido) han identificado un fármaco que, si bien desarrollado para tratar la diabetes tipo 2, es capaz no ya de detener la evolución del alzhéimer, sino de revertir de forma muy significativa la pérdida de memoria asociada a la enfermedad. Lo han visto en modelos animales –ratones, como publican en la revista Brain Research..
 

No solo para la diabetes

La diabetes tipo 2 no es solo un factor de riesgo para el desarrollo del alzhéimer, sino que se encuentra directamente implicada en la progresión de este tipo de demencia. No en vano, numerosos estudios han demostrado que la incapacidad del organismo para producir o utilizar adecuadamente la insulina se asocia a un proceso degenerativo cerebral común tanto a la diabetes tipo 2 como al alzhéimer. Además, también se ha observado una mayor resistencia a la insulina en el cerebro de los pacientes con alzhéimer. Y es que dado que la insulina es un factor de crecimiento con propiedades neuroprotectoras, la falta de sensibilidad a esta hormona podría jugar, tal y como han sugerido numerosos investigadores, un papel muy importante en el desarrollo de distintas enfermedades neurodegenerativas. Entonces, ¿es posible que los fármacos diseñados para tratar la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2 puedan ser útiles frente al alzhéimer?
Para responder a esta pregunta, los autores utilizaron un modelo animal –ratones– al que manipularon genéticamente para que portara algunos de los genes responsables de un tipo hereditario de alzhéimer en humanos. Una vez los animales envejecieron y desarrollaron irremisiblemente la enfermedad, fueron tratados con un fármaco con actividad ‘triple agonista’ para el tratamiento de la diabetes. Más concretamente, con un fármaco en el que se combinan tres factores de crecimiento –el péptido similar al glucagón tipo 1 (GPL-1), el polipéptido inhibidor gástrico (GIP) y el glucagón– para, así, tratar de proteger la neurodegeneración cerebral desde múltiples vías. Y es que, entre otras muchas características, los cerebros de los pacientes con alzhéimer presentan una notable deficiencia en la señalización de factores de crecimiento.
 

Y llegados a este punto, ¿qué pasó? Pues que los ratones tratados con este fármaco para la diabetes experimentaron una mejora muy significativa en su capacidad de memorización y aprendizaje. Pero aún hay más. El fármaco también incrementó los niveles de un factor de crecimiento cerebral que preserva la funcionalidad de las neuronas; redujo la cantidad de placas de beta-amiloide en el cerebro; disminuyó tanto la inflamación crónica como el estrés oxidativo; y ralentizó significativamente la tasa de pérdida neuronal.
Como destaca Christian Holscher, «estos resultados tan prometedores demuestran la eficacia de estos fármacos con múltiples receptores que fueron originalmente desarrollados para tratar la diabetes tipo 2 pero que ya habían mostrado efectos neuroprotectores consistentes en distintas investigaciones. Y es que los estudios clínicos llevados a cabo con una versión más antigua de este tipo de fármaco ya habían mostrado resultados muy alentadores en pacientes con alzhéimer o con trastornos del estado del ánimo».
 

 

Sin embargo, y evidentemente, no es lo mismo un ser humano que un ratón, por lo que primero deberá evaluarse su eficacia, y sobre todo su seguridad, en ensayos clínicos con pacientes afectados por este tipo de demencia.
Como apunta el director de la investigación, «en este trabajo hemos mostrado el potencial, ciertamente prometedor, de un nuevo fármaco para el tratamiento del alzhéimer, pero debemos llevar a cabo estudios de dosis-respuesta y realizar comparaciones directas con otros fármacos para evaluar si el nuevo tratamiento es superior a los ya existentes».
Sea como fuere, concluye Doug Brown, «necesitamos encontrar nuevas vías para abordar el alzhéimer, enfermedad para la que no se ha desarrollado ningún nuevo tratamiento en casi 15 años. Es imperativo que exploremos qué fármacos ya desarrollados para tratar otras enfermedades pueden beneficiar a los pacientes con alzhéimer y otros tipos de demencia. Este enfoque investigador podría acelerar la obtención de nuevos fármacos prometedores para la gente afectada por esta enfermedad

miércoles, 27 de septiembre de 2017

A VUELTAS CON LA CURACIÓN DEL ALZHEIMER...



Aunque cueste aceptarlo, mi impresión acerca de la curación del Alzheimer es que esto va para largo... Y no lo digo yo, clínico que se deja llevar por lo que leo en las investigaciones que me dan credibilidad, sino que lo dice un investigador de la talla del Nobel Erwin Neher, quien coincidiendo con el pasado 21 de septiembre, Día Mundial del Alzheimer, comenta: No sabemos cuándo habrá una cura para el Alzheimer. Durante 30 años, los investigadores nos hemos fijado mucho en que hay dos proteínas que se acumulan en las neuronas. Nuestro objetivo ha sido en limpiar estos montoncitos o en impedir que se acumularan, pero ahora dudamos si son la causa o la consecuencia. Así que hoy, no sabemos qué causa la enfermedad... Sabemos lo básico: que las neuronas son más longevas que otras células, aunque también mueren y se regeneran mucho menos, pero....¿por qué mueren?, ¿cómo influye la dieta y la genética o hacer deporte o mantener la mente ocupada...y no siempre...?
 
 
Mi impresión es que el origen, desde la experiencia del día a día, de ver muchas demencias, es que el dilema se encuentra en la ingeniería genética, en esa complicada suerte de mecanismos, unos científicos y otros éticos, que deberán equilibrarse para conseguir que el olvido no se instaure en las mentes y parezca que una vida dejó de ser.
 
Buenas tardes!  

domingo, 27 de agosto de 2017

ALZHEIMER E IDENTIDAD FACIAL

 
La investigadora Cristina Saavedra escribió la siguiente tesis, una de las más interesantes de los últimos tiempos:  Deterioro cognitivo en el Alzheimer y actividad eléctrica cerebral relacionada con el procesamiento de la identidad facial.
 
 
Su resumen es el siguiente: La actividad eléctrica cerebral (potenciales evocados) relacionada con el procesamiento de la identidad de las caras de forma explícita (conocidas v.desconocidas) e implícita (cuando se categoriza su expresión emocional), se analizó en  personas jóvenes, mayores sin deterioro cognitivo, y mayores con deterioro cognitivo (deterioro cognitivo leve y enfermedad de Alzheimer) mediante cuatro métodos complementarios (análisis factorial de componentes principales, análisis de varianza, análisis topográfico y análisis topográfico con LORETA). Los procesos de memoria asociados a la onda N400 mostraron latencias más tempranas ante las caras conocidas, respecto de las desconocidas, en todos los grupos.
En las personas jóvenes y mayores sin deterioro cognitivo resultaron especialmente significativos los procesos relacionados con el análisis perceptual de las caras (señalados por las ondas P100 y N170). En cambio, en las personas mayores con deterioro cognitivo, particularmente en las que padecían enfermedad de Alzheimer, se observó una actividad significativa en áreas cerebrales extensas en latencias tempranas relacionadas con el análisis perceptual de las caras.
 
Aunque pueda resultar que se escriban tesis de este calibre, la demencia Alzheimer tiene tantos recovecos, tantas variables, que cualquier información al respecto puede resultar sumamente útil.