domingo, 19 de diciembre de 2021

DÉJENME QUE LES DIGA


                                                                                                    Desayuno en las nubes. Aida Rubio



Tiempos corren que no son los más propicios para optimismos infundados (como son la mayoría, por otra parte, basados en algoritmos y estadísticas con resultados solicitados ...), pero si nos ceñimos a la atención del mayor con demencia más aún. Harto está uno ya de ministerios de sanidad que sirven para más bien poco, como no sea sino para alimentar a clones políticos o seres cuyo máximo esplendor es pasear papeles de un extremo a otro de edificios públicos. Y también podría ser de consejerías de autonomías que cada vez parecen más a reinos de taifas en los que se impide ser empáticos con otras o simplemente solidarios con la lealtad del ser humano, dejando de lado los terraplanismos a los que se abocan. Es en estos instantes (y llevamos ya dos años de pandemia) cuando podemos ya sacar conclusiones de cómo se está llevando nuestra sanidad y atención sociosanitaria, y no son muy esperanzadores los resultados. El futuro será un erial si otean que la única solución son los millones de euros que se esperan de  las entidades que antes todos los Estados europeos hemos alimentado. ¿Soy pesimista...?. Sí. Tengo derecho a ello. Los recortes en la atención al dependiente, al demente y sus familias es presumible. ¿Serán directos...?. Probablemente no. Se aplicarán retrasos, medias verdades, explicaciones a resultados controvertidos que tienen poca solución veraz, y como siempre, como unos y otros ya nos han venido educando, que cada cual se resuelva sus problemas, se descapitalice, asuma problemas psíquicos, etc...

Conocerán Uds. un poeta ya fallecido hace años llamado Ángel Álvarez. Decía en uno de sus poemas llamado Por raro que parezca, de su poemario NADA GRAVE (Editorial Visor): 

                "Me hice ilusiones.

                No sé con qué, pero las hice a medida.

                Debió de haber sido con materiales muy poco consistentes"



Pues éso, mis desilusiones son cada vez más consistentes.

martes, 28 de septiembre de 2021

REALIDADES


Aida Rubio.

Una serie de ensayos clínicos infructuosos sobre tratamientos para la demencia, junto con los elevados costos de la investigación y el desarrollo, hicieron que disminuyera el interés por los nuevos esfuerzos que se efectúan para la lucha contra la demencia tipo Alzheimer. Sin embargo, recientemente se ha producido un aumento de la financiación de la investigación sobre la demencia, principalmente en países de ingresos altos como el Canadá, el Reino Unido y los Estados Unidos de América. Este último aumentó su inversión anual en la investigación de la enfermedad de Alzheimer de US$ 631 millones en 2015 a unos US$ 2800 millones en 2020.  «Para tener más posibilidades de éxito, los esfuerzos de investigación sobre la demencia deben tener una dirección clara y estar mejor coordinados,» dijo la Dra. Tarun Dua, Jefa de la Unidad de Salud Cerebral de la OMS. «Por eso la OMS está desarrollando el Proyecto de Investigación sobre la demencia, un mecanismo de coordinación mundial para estructurar los esfuerzos de investigación y estimular nuevas iniciativas.» Un punto importante de los futuros esfuerzos de investigación debería ser la inclusión de las personas con demencia y sus cuidadores y familiares. En la actualidad, dos tercios de los países que proporcionan información al Observatorio Mundial de la Demencia «rara vez» involucran a las personas con demencia o no lo hacen en absoluto.

La esencia de toda la problemática referida a la demencia es que no existe cura y que seguirá aumentando con el paso del tiempo.


miércoles, 18 de agosto de 2021

CONSEJOS


 -¿Qué puedo hacer para que la demencia de mi familiar no aumente?

Ésta es una pregunta frecuente cuando el diagnóstico está efectuado. Y digo: cuando el diagnóstico esté efectuado, porque en no pocos casos, lo que parece ser no lo es realmente, y nos encontramos ante una patología mental o neurológica reversible con medidas farmacológicas o no. 

Situémonos ante una alternativa de que en efecto es una demencia, un síndrome neurodegenerativo sin vuelta atrás, que eso es precisamente lo que significa neurodegenerativo. En primer lugar, hay que disponer nuestro día en la posibilidad de efectuar rutinas estimulatorias, pensar la unidad familiar que un  "nuevo orden" se ha creado en ese domicilio en el que existe un paciente con demencia. Al principio costará comprenderlo, efectivamente, todo cambio cuesta... poner hora de levantarse, paseo, desayuno, ejercicios cognitivos, ejercicios físicos, salida al exterior acompañado, etc... 

Es oportuno también orientarse adecuadamente por medio de una asociación de familiares de  enfermos, que por lo general funcionan muy aceptablemente ejecutando una labor que debería hacer la sanidad y los servicios sociales públicos pero que desgraciadamente nunca efectúan porque carecen, según ellos dicen, de los recursos para esas labores. De lado dejamos la crítica (no es lugar éste...) de que sí existan esos recursos para asesores múltiples de dudosa procedencia y validez que añaden a su cuenta de resultados nuestras administraciones públicas. Si se administrara mejor el dinero público... que es de todos y no de nadie, como dijo una ministra desafortunadamente en una ocasión, no hace muchos años...Siguiendo en la explicación, es por ello que se han de buscar especialistas en demencias, de forma privada también, para mejorar la labor que el familiar se ha propuesto a efectuar con su ser querido y que no quiere dejar al abandono. Hay excelentes profesionales que han trabajado y trabajan con ellos y que mantienen una línea abierta para poder acercarse a quienes lo necesitan transmitiendo toda su experiencia y sobre todo su comportamiento ético. 

Todos ellos le aconsejarán que la palabra más valiosa siempre será: RUTINA. Esa rutina que consiga efectuar con un profesional que entienda de demencia y de su cronicidad es la que le ayudará a evitar el retroceso del camino andado junto con orientación física, dietética y farmacológica. Y muy importante: cada persona, cada paciente, es diferente, y las recomendaciones que le sean útiles a uno no pueden ser obligatoriamente iguales para otro, con una historia vital distinta, con patologías coadyuvantes distintas, con familiares que no entiendan de igual forma la enfermedad.

viernes, 13 de agosto de 2021

NUEVAS VARIANTES GENÉTICAS EN LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER




Un estudio de Ace Alzheimer Center Barcelona y el Amsterdam University Medical Center (VUmc) ha agrupado todos los genes conocidos que se asocian a la enfermedad de Alzheimer, dando como resultado seis nuevas variantes genéticas asociadas a la enfermedad de Alzheimer en los genes APP, CHRNE, PRKD3/NDUFAF7, PLCG2 y SHARPIN.

Además, en el artículo recientemente publicado en la prestigiosa revista Nature Communications se construye una variable de riesgo poligénico, combinando el efecto de todas las variantes asociadas con la enfermedad de Alzheimer. Esta puntuación permite determinar la edad de inicio de la enfermedad y, además, posibilita la selección de personas con mayor riesgo de contraer la enfermedad.

Especialmente en personas con el gen APOE ɛ4, el principal factor de riesgo de enfermedad, la puntuación de riesgo poligénico demuestra ser clave, ya que supone, según el estudio, una diferencia entre 4 y 5,5 años en el inicio de la enfermedad.

DIAGNÓSTICO PRECOZ:

Itziar de Rojas, investigadora pre-doctoral y autora principal del estudio, lo considera un paso adelante “en el diagnóstico precoz de la enfermedad de Alzheimer. Esa puntuación de riesgo poligénico y la asociación con la apolipoproteína ɛ4 (APOE) constituye una herramienta importante para seleccionar a las personas que tengan un alto riesgo de desarrollar demencia”.

Además, añade la investigadora, “gracias a este estudio, profundizamos en los mecanismos del gen APP (Amyloid Precursor Protein), el gen que codifica el componente principal de las placas en la enfermedad de Alzheimer”.

Para obtener estos resultados, los investigadores han realizado una asociación de todo el genoma completo de alrededor de medio millón de personas con Alzheimer mediante la fusión de datos de los consorcios nacionales GR@ACE (Genome Research at ACE) y DEGESCO (Dementia Genetics Spanish Consortium) e internacionales IGAP (International Genomics of Alzheimer’s Project), EADB (European Alzheimer DNA Biobank) y UKBiobank.


El proyecto GR@ACE tiene como objetivos la bioinformática integrativa, la medicina personalizada y la identificación de nuevos posibles tratamientos. Desde un punto de vista clínico, el impacto de las tecnologías genómicas sobre el diagnóstico y la capacidad de predecirlo está demostrando ser de gran importancia. De hecho, los expertos consideran que la caracterización genética de los pacientes con Alzheimer generará un cambio de modelo diagnóstico en el futuro.

Durante la primera fase del proyecto GR@ACE, se realizó un barrido completo del genoma con las muestras existentes en la colección de Ace, que, con más de 10.000 muestras de extracción de sangre, es la mayor de Europa.

GR@ACE, impulsado por Ace Alzheimer Center Barcelona (anteriormente Fundación ACE), desde hace más de 5 años, cuenta también con el apoyo de Grifols y de la Fundación “la Caixa”. Además, este proyecto de investigación genómica ha recibido cinco ayudas directas de fondos competitivos del Instituto de Salud Carlos III y del Centro de Investigación Biomédica en Red Enfermedades Neurodegenerativas (CIBERNED).  




(Basado en artículo publicado en Redacción Médica)

martes, 3 de agosto de 2021

LO NORMAL y LO NO NORMAL EN LA CONDUCTA DEL ADULTO MAYOR


 

Los cambios en la actitud cotidiana de una persona mayor deben ser estudiados para discernir si nos hallamos ante una situación patológica o es simplemente un cambio asociado a una situación concreta o al devenir de un período vital al que se llega sin estar lo suficientemente preparado.

Los siguientes son algunos de estos cambios a los que hay que estar pendientes y comentarlo con su médico de cabecera. Él sabrá qué debe hacerse en cada momento:

Cambios en el estado de ánimo.

El ser humano es capaz de sentir y expresar gran variedad de emociones. Según el psicólogo Paul Ekman hay 6 emociones básicas: tristeza, felicidad, miedo, ira, sorpresa y asco. Estas emociones se consideran normales cuando se manifiestan de manera congruente con un estímulo; así si una persona pierde a un ser querido, será normal que se sienta triste. Sin embargo, las emociones pueden tornarse incongruentes y/o con una intensidad anormal a grado tal que provoquen que la persona no pueda funcionar de manera adecuada en la esfera social, laboral y de relaciones interpersonales. Si se identifica a un adulto mayor con tristeza intensa la mayor parte del tiempo, acompañado de llanto frecuente y que exprese la intención de ya no seguir viviendo requerirá una evaluación inmediata.


Presencia de ansiedad e irritabilidad.

Ante la presencia de problemas y situaciones estresantes, es normal tener preocupación al respecto, no obstante, el estrés puede favorecer que la preocupación se torne patológica, convirtiéndose en ansiedad, preocupaciones inespecíficas, continuas, que se acompañen de síntomas físicos como: gastritis, cambios en las deposiciones, palpitaciones y sudoración. 


Cambios en la conducta.

• Alteraciones del sueño: Durante la vejez hay cambios en la arquitectura del sueño, éste suele tornarse más superficial y de menor duración. Sería anormal entonces que existan despertares nocturnos, movimientos anormales durante el sueño. También pueden presentarse episodios de sueño excesivo y fatiga durante el día que pueden requerir atención.

• Alteraciones en el apetito. Tanto la pérdida de apetito, como la ingesta desproporcionada de alimento pueden ser considerados como factores de alarma.

• Aislamiento social. Algunos síntomas como la falta de interés por realizar actividades, pueden propiciar que el adulto mayor prefiera mantenerse aislado, sin querer interactuar con personas que le rodean.

• Conducta alucinada y errática. La presencia de conducta extraña, como si estuvieran mirando o escuchando personajes que no existen, o caminar continuamente sin objetivo claro. Del mismo modo, no debe considerarse normal el que responda de manera exagerada ante situaciones que tan solo son de disfunción organizativa, ambiental, etc. Siempre debe pensarse qué es una respuesta simétrica y congruente y cuál no.


Disminución en la capacidad para realizar actividades

El adulto mayor ve disminuida su capacidad para realizar actividades

El que con el paso del tiempo pero de una manera excesivamente drástica, repentina, deje de realizar actividades en las que previamente efectuaba de manera formal es un dato que requiere atención, como ejemplo una señora acostumbrada a hacer la comida habitual y deje de saber hacerla o de cambiar los ingredientes sin darse cuenta de ello...

La pérdida de capacidad para efectuar actividades instrumentales y que antes efectuaba, como efectuar compras, usar el teléfono, cocinar, realizar tareas domésticas básicas, lavado de ropa, manejo de la propia medicación, uso de transporte, administración de la economía del hogar, etc.  podrían significar el inicio de un trastorno neurocognitivo.

Fallos en la memoria e incremento de olvidos cotidianos.

No debe considerarse anormal el que el adulto mayor tenga olvidos, sin embargo, sí que serán aceptados como anormales cuando son muy frecuentes o lo son en torno a recuerdos muy recientes, o lo que es conocido como memoria reciente.

 


jueves, 29 de julio de 2021

PRE-OCUPADOS


 

Si bien es normal que la persona tienda a sufrir olvidos por falta de atención, cuando se encuentra ante situaciones estresantes es más frecuente todavía. Es lo que sucede en la actualidad, en pandemia por el COVID-19 en donde debido al desconocimiento del virus o por las noticias contradictorias que provienen de entidades o personas solventes conllevan a estar mucho más centrado en los adelantos que se generan a diario que en lo que se está haciendo como hábito. Ello provoca olvidos que en la mayoría de las ocasiones no son patológicos sino entendibles cuando la inquietud psíquica se ceba en nuestra rutina. Una persona en un estado de tranquilidad, tanto laboral como particular, es una persona centrada en cada tarea o conversación que tiene. Sin embargo, si está preocupada, repito PRE-OCUPADA, es alguien que tiene varios pensamientos a la vez y ninguno tan pulcro como para darle una salida normal. Por ello, es lógico que esos fallos en la memoria sean más habituales de lo común, que perdamos las llaves, nos olvidemos del día que es u otra tarea ordinaria que hace tres años hacíamos y no nos PRE-OCUPABA.


El grado de conocimiento de la demencia tipo Alzheimer, entre otras, ha supuesto que se nos grabe en nuestro cerebro que la pérdida de memoria o los despistes sean el preámbulo de esta enfermedad. Sin embargo, antes de llegar a esta conclusión aventurada, se piense que hay que descartar lo más corriente, que es: la inquietud evita fijar nuestro pensamiento. Y ello es totalmente normal.

lunes, 28 de junio de 2021

LA PREVENCIÓN POR ENCIMA DE CUALQUIER HIPOTÉTICA MOLÉCULA...por el momento.


El deseo irrenunciable y loable de lograr descubrir una molécula que cure la demencia tipo Alzheimer planea constante e irrenunciablemente sobre las mentes de los científicos junto a las de los familiares y clínicos que nos relacionamos con esta maldita enfermedad. Posiblemente por eso nos sacuden noticias como la que recientemente hemos leído acerca del aducanumab que recientemente se ha aprobado por la Agencia Americana del Medicamento (FDA). Sin embargo la polémica está servida porque no todos los especialistas han aprobado la forma del ensayo del fármaco, y otros incluso piensan que puede estar impidiendo el progreso de otros ensayos más prometedores. Sepamos que están ya muy avanzadas otras moléculas: ganterumab, donanemab, lecanemab. 
La esencia del aducanumab es luchar contra el depósito de la proteína beta amiloide, pero no curar la enfermedad; evita el avance de enfermedad, que ya es un adelanto, pero el diagnóstico ha de hacerse muy temprano (en situación de demencia leve) para que surta efecto y detenga su avance. Aparte, su coste no es nada despreciable: 40.000 € al año. Desde su aprobación, la polémica ha estado servida. Hace poco el científico español Ramón Cacabelos, declaraba al programa Las mañanas de RNE,  que en la autorización de este fármaco han pesado cuestiones políticas y económicas además de las científicas, ya que, por ejemplo, la "FDA necesitaba estimular a la industria farmacéutica" para que no deje de invertir en enfermedades crónicas "tras el desmadre producido por la COVID-19". Sea exacto o no, declaraciones como ésta han sido bastante frecuentes en ambientes científicos que investigan la enfermedad.
Y es que durante el pasado mes de noviembre, un comité de expertos de la FDA) falló en contra de la autorización de este fármaco, al considerar que el tratamiento no había demostrado suficientemente su eficacia. Hasta el momento, se han realizado tres ensayos clínicos diferentes con aducanumab, en los que han participado unos 3.500 pacientes en total, aunque los resultados obtenidos han generado más dudas que certezas. Mientras que en uno la reducción de beta amiloide era clara, en otro apenas se constataba.

Lo que sí, en cambio,  es indudable, es que la enfermedad ha disminuido en frecuencia (aunque aumentara en número absoluto), casi un 16% en los últimos años. Y es que la medicina preventiva, como siempre, es lo más productivo. Lancet, la revista médica más prestigiosa del mundo sanitario, publicó el pasado año un artículo efectuado por prestigiosos científicos y especialistas del mundo de las demencia en donde se concluye  que reducir 12  factores de riesgo, reduciría en un 40% la enfermedad. Son: la lucha contra la falta de educación, la hipertensión, la discapacidad auditiva, el tabaquismo, la obesidad, la depresión, la inactividad física, la diabetes, el aislamiento social, el consumo excesivo de alcohol, los golpes en la cabeza y la contaminación ambiental. La OMS, aunque últimamente algo desprestigiada, asumámoslo..., añadió que pensando en el 2050, si se evitaran esos factores de riesgo se podrían prevenir 40 millones de casos sin necesidad de usar ningún fármaco milagroso.